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El
tradicional, el genuino |
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PERRO
DE PRESA CANARIO |
-
- LA DISPLASIA DE
CADERA EN EL PRESA CANARIO
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- No es mi propósito tratar de la
displasia de cadera en el Perro de Presa Canario desde el
punto de vista científico en este artículo, para ello
doctores tiene la Iglesia; simplemente me voy a referir a
la gravedad de los problemas que se derivan de esta
enfermedad que progresivamente arruina a la raza. Para
quien no esté puesto en este tema, conviene aclarar que
la displasia de cadera puede ser congénita, que es la
más frecuente, y adquirida. Ésta puede ser motivada por
falta del necesario ejercicio, exceso de peso,
alimentación inadecuada, etc., etc. En esta ocasión nos
vamos a centrar en la primera, en la congénita, por
razones obvias que se irán exponiendo.
En la última Exposición Internacional de Tenerife, el
veterinario Miguel Ángel Morales Bello, profundo
conocedor del Presa Canario y de las patologías que le
afectan, me decía que comprendía que no se
radiografiaran los presas en la primera fase de la
reconstrucción de la raza, puesto que apartar de la
reproducción a aquellos ejemplares que padecieran
displasia de cadera hubiese significado quedarse con
apenas nada. Yo le manifesté mi desacuerdo. Desde el
principio había que haber radiografiado, uno tras otro,
generación tras generación, a todos los ejemplares que
se fueran a utilizar en la recría. Claro que los
planteamientos retrospectivos pueden llevarnos a
confundir la realidad del pasado que pretendemos
analizar. Para hacer honor a la verdad, hay que decir que
allá por los años 70 la ignorancia respecto de la
displasia de cadera en los perros entre la afición
canaria, y española en general, era casi absoluta, y sus
(nuestros) conocimientos cinófilos dejaban mucho que
desear. Si aceptamos esta premisa, nos resultará
comprensible que para el criador de aquellas fechas lo
realmente importante (lo ilusionante) era criar presas
canarios, así, sin más. Luego, con el tiempo, los más
tenaces, los más estudiosos, los realmente interesados
en la reconstrucción de la raza, viendo que los presas
les salían (nos salían) cargados de defectos de todo
tipo (morfológicos, de carácter, de tipicidad, y
displásicos más de la cuenta) empezaron (empezamos) a
plantearse cada cual por su lado la necesidad de concebir
la raza como algo importante y que precisaba de un plan
de cría perfectamente elaborado, pero en la mayoría de
esos planes de cría no se contemplaba la imperiosa
necesidad de radiografiar a todos aquellos ejemplares que
se fueran a destinar a la recría.
En el Plan de Cría del Club de la Raza las palabras
radiografía y displasia brillaban por su ausencia, como
en la mayoría de los planes de cría del resto de las
razas caninas españolas, no dando (el Club), por
consiguiente, el ejemplo que estaba obligado a dar a los
criadores de presas. Hasta tal extremo eso es cierto que
en el 97 todavía un ex-presidente de dicho club, a la
sazón Juez Especialista de la raza, hacía el siguiente
y desafortunado comentario: "Es normal que el Presa
Canario tenga displasia de cadera, hay que tener en
cuenta que es un moloso". Si a estas alturas de la
película los pesos pesados que detentan la oficialidad
del Presa Canario piensan de esta manera no debe
sorprendernos la actual situación de la raza.
Soy muy consciente del riesgo que corro cuando me refiero
al Club Español del Perro de Presa Canario, a su
equivocada política, al interés (meramente económico)
que mueve a algunos de sus directivos desde su
fundación. Pero es que es del todo imposible hablar del
Presa Canario, de sus patologías, y de la problemática
que en torno a él se cierne sin referirnos al Club
Oficial, que es el que de alguna manera y hasta cierto
punto rige su destino en el cauce de la oficialidad.
SOLUCIONES
La displasia (congénita) de cadera sólo tiene una
solución, y es la radiografía de cadera. Esta
patología sólo se elimina no utilizando en la
reproducción, generación tras generación, a aquellos
presas, machos o hembras, que padezcan en uno u otro
grado dicha enfermedad. No hay otra alternativa. Si de
padres libres de displasia de cadera en varias
generaciones siguen naciendo ejemplares (cada vez menos
por supuesto) con predisposición a padecerla, ¿qué se
puede esperar de reproductores displásicos?
Ciertamente es desagradable, y costoso desde el punto de
vista económico, tener que desechar presas que han sido
criados pensando en la reproducción, pero la cría
realmente responsable lo requiere, y la raza se lo
merece. Y además de las caderas sanas, el ejemplar debe
tener una morfología correcta, un carácter equilibrado,
la tipicidad deseada, etc. Pero es que el criador con
cierta experiencia y con verdaderos deseos de mejorar su
línea no espera a que el cachorro, macho o hembra, se
haga adulto para comprobar si el desarrollo en la parte
indicada es el correcto. A los seis meses ya le hace la
primera radiografía, y si se observa que tiene problemas
en su cadera automáticamente se desprende de él.
Por la parte que me corresponde como criador, preocupado
por el futuro de la raza, no me canso de decir, aún a
riesgo de que se me tache de pesado, de inoportuno, etc.
que el Club Español del Presa Canario tenía que haber
creado una normativa mediante la cual se exigiera a los
criadores el libre de displasia de cadera en los machos y
hembras que vayan a utilizar en la recría, y el test de
carácter, de sociabilidad, de resistencia física (en
este último punto sin olvidar que nuestro can es un
moloso de presa, pero eso sí, de trabajo).
El CEPRC últimamente se plantea la necesidad de
radiografiar sus presas (no sé si de todos los socios o
sólo de algunos. Se me ha comentado que hace poco (unos
meses) un joven veterinario les radiografió unos veinte,
o veinticinco perros. Entre éstos estaban los campeones
de monográficas y de España Verdugo, Mencey y Uga de
Mayantigot. Los tres francamente displásicos. Tres
campeones displásicos, realidad ésta que no habría que
tener en cuenta si no se hubiesen destinado a la
reproducción; pero ése no ha sido el caso, a saber
cuántas perras ha cubierto Verdugo, y su hijo Mencey
-Uga fue cubierta por Verdugo, por aquello de que CH con
CH venta segura, y ese cruce lo hicieron precisamente el
presidente y el vicepresidente del club-. Uno ya se
refirió a la displasia de Verdugo y Mencey en la
crónica de la IX Monográfica, que fue publicada en
estas mismas páginas, y los pongo como ejemplo -sin
pasar por alto (por lo que ello significa) que son
propiedad de directivos del CEPRC- para que todos nos
demos cuenta de que es un gravísimo error seguir por ese
camino. Y estos tres ejemplares no son los únicos
displásicos, no, hay muchos más que se están
reproduciendo como si tal cosa por todo el territorio
nacional en manos de criadores que no se pierden una
exposición e insertan rimbombantes anuncios en las
revistas especializadas alardeando de los trofeos
obtenidos con sus ejemplares.
Al parecer, el CEPRC tenía proyectado radiografiar unos
trescientos perros, y el Cabildo Insular de Tenerife iba
a subvencionar parte del costo. Pero, por lo que parece,
el proyecto se quedó en su fase primera (¿veintipocos
presas radiografiados?) porque el resultado de las
radiografías trascendía, por los comentarios que del
resultado algunos hacían. A mi entender -vuelvo sobre lo
mismo- el problema no se va a resolver sin una normativa
que abarque a todos los presas del país, con la
publicación de los resultados en el boletín del club,
como ocurre con otras razas caninas. Pienso yo que ya es
hora de acabar con tanta mentira, con tanto ocultamiento,
con tanto fraude en suma. Pero claro, para que todo
cuanto aquí se plantea llegue a ser realidad tiene que
cambiar la política del CEPRC, y eso no es posible, me
parece a mí, con la actual directiva. Vengo diciéndolo
desde hace mucho tiempo, y la realidad me está dando la
razón día tras día.
Podría haber otra solución, para empezar a hacer las
cosas algo mejor: todo perro de presa canario, macho o
hembra, que aspire a ganar el primer premio en Clase
Abierta Machos, o Hembras, o el campeonato de España,
esté libre de displasia de cadera y haya pasado el test
de carácter y sociabilidad. Esta no es la mejor de las
soluciones, pero por algo hay que empezar. Debido a la
falta de la normativa que se ha expuesto, en España
cualquiera puede criar presas canarios con pedigrí,
luego la calidad en la mayoría de los ejemplares deja
mucho, muchísimo, que desear, y eso es la ruina de la
raza; cuando la verdadera razón de ser de los clubes de
raza es laborar por su can, por su mejora en el más
amplio sentido de la palabra, y por su divulgación a
todos los niveles. En el próximo artículo, ahora sí,
hablaremos del instinto de guarda en el Presa canario.
Publicado
en la Revista "Canidapresa"
Julio - Agosto, 1999.
Manuel
Curtó Gracia
-Irema Curtó Kennels-


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