Mucho ha estado en el candelero la discusión entre criadores y aficionados acerca del tamaño (altura, anchura, longitud y peso) que debe tener el Perro de Presa Canario. Y de más está decir que ha habido, y sigue habiendo, opiniones para todos los gustos, predominando, claro está, la idea del perro grande, pero grande de verdad, con mucha cabeza, enorme, eso es, mucho pecho, y mucho hueso. Para estos criadores y aficionados nacionales y extranjeros el estándar oficial de la raza tiene su importancia, pero en fin, si el perro está bien proporcionado no importa que se pase unos centímetros, y unos kilos. No dicen, si el perro es bueno, carece de importancia que esté por debajo del mínimo dos centímetros y pese (sólo) 50 kilogramos.
No hace mucho, un amigo me decía, "Habría que ver cuándo un perro de Presa Canario es pequeño, o grande, y por qué".
Para mí está claro, le respondí, pequeño en exceso es el que está por debajo del mínimo del estándar, y grande en exceso el que está por encima del máximo del estándar.
Claro que si nos atenemos al estándar con el que la Federación Cinológica Internacional ha reconocido (bajo la denominación Dogo Canario) el Perro de Presa Canario está en 60-65 cm. a la cruz, y 50 kilogramos de peso (mínimo) para los machos; para las hembras 56-61 cm., y 40 kilogramos de peso.
Como pueden ver, así como hay máximo y mínimo para la altura en ambos sexos, hay un mínimo de peso para ambos sexos pero no un máximo. ¿Se les pasó por alto detalle tan importante?, ¿es norma de la FCI no poner un tope máximo? No lo sé, pero sí sé que de la ausencia de este máximo se están derivando (ya) nefastas consecuencias para la raza.
En el estándar aprobado y homologado en su día por la Real Sociedad Central Canina Española la altura a la cruz para los machos era 59-64 cm, peso 42-50; la altura a la cruz para las hembras 55-59 cm., y 38-45 kilogramos de peso.
Posteriormente, en el estándar modificado -producto de consenso entre los criadores de ambas provincias Canarias- se fijaron nuevos parámetros (que la Real Sociedad Canina Española aceptó), 61-66 cm. de altura a la cruz y 45-57 kilogramos para los machos; para las hembras 57-62 cm. de altura a la cruz y 40-50 kilogramos de peso.
El estándar es, o debe ser, la guía por la que debe orientarse el criador, y el juez que juzga presas canarios.
Claro que si el estándar no tiene, como hemos visto, un peso máximo tope, cualquier criador puede producir -de hecho ya está ocurriendo-, porque le gustan, o porque hay una clientela que los demanda, perros de setenta u ochenta kilogramos, ¿debemos tomarnos a la ligera semejante desviación? Y por otro lado cabe plantearse, ¿es beneficioso para la evolución de la raza?
El peso del Perro de Presa Canario tiene que estar en relación directa con la altura a la cruz y su longitud. Si un ejemplar mide 65 cm. a la cruz (que es el máximo autorizado) y pesa setenta kilogramos, nos encontramos ante una desproporción impropia de la raza.
Está claro que es el hombre quien hace las razas caninas y, si se le antoja, puede convertirlas en verdaderas deformidades, ¿pero es eso lo que se quiere del Perro de Presa Canario?
El Presa Canario es un animal de trabajo, y como tal debe conservar las proporciones que le son propias, de lo contrario, bien por defecto o por exceso, limitaremos sobremanera su capacidad para el trabajo.
De unos años a esta parte hemos visto premiar en exposiciones de belleza presas canarios que exceden considerablemente las proporciones medias estándar, sobre todo las relacionadas con el peso, de ahí que la mayor parte del tiempo permanezcan echados donde quiera que se encuentren.
Y, de hecho, hay criadores que presumen de criar perros de setenta u ochenta kilogramos, incluso en Canarias.
Recuerdo que un amigo de Gran Canaria, en una visita que hizo a mi criadero hace unos tres años, que me dijo que él tenía presas de ochenta kilogramos; al poco tiempo, otro amigo, esta vez de Tenerife, me dijo que tenía presas de ochenta y pico kilogramos; y de varios países me han pedido presas canarios con ese peso.
A estas personas siempre les digo lo mismo: esos serán cualquier cosa menos perros de presa canarios.
A mí me parece que el Perro de Presa Canario debe estar entre los 50 y 60 kilogramos; las hembras diez kilogramos menos.
Afortunadamente, de unos años a esta parte no son pocos los aficionados al Perro de Presa Canario a los que les gusta trabajar con sus perros -eso beneficia, sin duda, la imagen de la raza, por un lado, y su selección, por otro -, y saben, por experiencia propia, que el Presa Canario de sesenta kilogramos se cansa mucho antes que el de cincuenta.
También hay que decir que la inmensa mayoría de los aficionados al Perro de Presa Canario no están por la labor del adiestramiento y lo que esperan de su perro es que sea bueno con la familia y que guarde y defienda su territorio naturalmente.
El perro de guarda no necesariamente tiene que ser ligero (50 kilogramos), puede servir igualmente con 60 kilogramos (no más, porque de lo contrario será otra cosa y no un Presa Canario, como ya se ha dicho), y para ser realmente efectivo debe tener un acusado instinto de guarda, es decir, debe ser territorial y desconfiado con los extraños.
Claro que para que un Perro de Presa Canario se comporte como tal perro de guarda (territorial y desconfiado con los extraños) debe ser criado fuera del alcance de las caricias de los extraños. Esto no significa que no pueda ser llevado de paseo y que no tenga que respetar a la gente que se encuentra a su paso por la calle, campo, etc.; se trata, simplemente, de que no debe tener trato físico con extraños.
Hace unas pocas semanas me desplacé a la Península -yo vivo en Tenerife, Islas Canarias- con cinco perros de presa canarios y dos hembras de Perro Majorero -raza canina ésta muy poco conocida fuera de las Canarias, sobre la que he escrito en varias ocasiones- con el fin de obtener su Confirmación de Raza. Es sabido que previo a la Confirmación de Raza las razas caninas españolas tienen que competir en exposición. Así pues competí con mis perros, en sus distintas categorías (que tienen que ver con sus edades respectivas). En Clase Abierta Machos (perros adultos) el juez dejó ganador un perro mío de 52 kilogramos de peso. En segundo lugar quedó un ejemplar de 63 centímetros a la cruz y 64 kilogramos de peso. Al ver el resultado, el propietario de este macho se enfadó mucho, e increpó e insultó, de muy mala manera, al juez.
Este comportamiento suele darse con alguna frecuencia entre expositores que presumen de criadores (y conocedores del estándar), y se despachan diciendo que el juez no tiene ni idea de la raza.
Yo a este expositor de buena gana le hubiera dicho que un Perro de Presa Canario de 63 centímetro de alzada a la cruz no debe pesar más de 54 kilogramos, como mucho. El presa de marras pesaba diez kilogramos de más; y acto seguido le hubiera preguntado, por el certificado de Libre de Displasia de Cadera de su perro, porque a mí me da que sus caderas (las del perro) no están lo que se dice muy sanas.
Este perro ha sido ya premiado -por jueces especialistas, es decir, del Club Español del Perro de Presa Canario- con dos CAC, y no me sorprenderé si dentro de poco gana el campeonato de España. Ya alguien ha dicho, por
Internet, que es el mejor semental de Europa. Y digo yo, ¿en qué se basan para decir de tal perro que es el mejor semental de Europa?
Para que un Perro de Presa Canario pueda ser considerado un buen semental tiene que pertenecer a una familia de reconocida calidad en varias generaciones atrás -medidas y peso estándar, correcta morfología, fenotipo, boca completa, mordida en tijera, libre de displasia de cadera y de codos, buen carácter, instinto de guarda, temperamento, equilibrio psíquico, fertilidad (y capacidad transmisora a su prole de todas estas cualidades).
Con excesiva frecuencia se confunde CAMPEÓN (de Monográfica, de España, de Europa, de lo que sea) con calidad óptima reproductora, y eso es un craso error. La mayor parte de los perros (en nuestro caso el Presa Canario), machos y hembras, carecen de valor como reproductores.
Hacer constar aquello de hijos del CH tal y la CH cual en los anuncios que se insertan en revistas especializadas, en
Internet, etc., mediante los cuales se informa de la venta de cachorros, ciertamente induce a no pocos a comprar, y a presumir luego de que su perro, o perra, es hijo de campeones.
¿Pero tiene que ver esto con la calidad? No, está claro que no tiene que ver. La selección, la verdadera selección del Perro de Presa Canario nada tiene que ver con estas prácticas cinófilas.
Por las razones expuestas, yo siempre digo que esa es la cinofilia fácil (que sin lugar a dudas vende bien), que perjudica sobremanera a la evolución (positiva) de las razas caninas en general.
Publicado en Canidapresa
Septiembre-Octubre del 2002.