El canario (natural de Gran Canaria) vive a
caballo entre el pasado pastoril y agrícola y la
modernidad que impone el desarrollo industrial, el
turismo de masas, con todo lo que ello significa y
comporta, y la televisión. Rara es la familia canaria
que no tiene sus raíces en el medio rural, en donde la
agricultura y la ganadería eran mayoritariamente de
subsistencia (dejemos aparte las explotaciones plataneras
y demás que estaban, y siguen estando, en manos de unas
pocas familias. Y está el canario de la costa, el
habitante de los pueblitos, que tradicionalmente ha sido
pescador, agricultor y pastor al mismo tiempo.
El canario ama como nadie su tierra, su mar, su folclore,
sus tradiciones, entreveradas de cierto aborigenismo un
tanto romántico, que tiene más que ver con ciertos
movimientos ideológicos del XVIII que con la realidad
actual. El canario ama a la cabra y al perro, me refiero
al canario del campo, o al que de algún modo está unido
a él por vínculos familiares las más de las veces,
aunque viva en la ciudad, o inmediaciones, y su vida ya
poco tenga que ver con el medio rural de sus ancestros.
Por eso cuando vamos a ver perros de presa
obligatoriamente tenemos que ir de pueblo en pueblo,
porque es en los pueblos en donde más se encuentran. No
voy a decir aquí ahora que en los núcleos urbanos
importantes no haya perros de presa, que los hay, sin
duda.
El canario (hombre o mujer) se muestra más bien tímido
frente al visitante peninsular o extranjero, afable,
sencillo, abierto, y dispuesto a enseñar sus perros de
presa cuando se le pregunta si se pueden ver, y no hay
que sorprenderse si en alguna ocasión la señora de la
casa pregunta, con cierto doble sentido, ¿qué pasa, que
me los quieren comprar?
Al criador (o propietario) de presas canarios no le vaya
usted con sofisticaciones ni mistificaciones, porque sabe
muy bien el terreno que pisa y no tiene un pelo de tonto,
aunque no esté muy puesto en letras; no le hable de
genética, de selección, de funcionalidad, ni de presas
de trabajo, no le saque a colación la palabra cinofilia,
terapia o patología; limítese a ver los presas,
observe, escuche, y si llega a la conclusión de que algo
de lo visto le puede interesar no se precipite, porque
puede quedarse sin perro. El canario, además de por
dinero vende por simpatía. Puede ocurrir que el perro de
presa que no le vendió a otro en doscientas mil pesetas,
se lo venda (a usted por simpatía) por la misma
cantidad.
No me estoy refiriendo, claro está, a los criadores que
se lo ha montado para ganar dinero, los que hablan de
raza sin escrúpulo alguno, de exposiciones, de
campeones, de papeles, de que han exportado presas a tal
o cual país. No. El Perro Presa Canario real (como lo
entendemos muchos) no está, ni ha estado, en las
perreras de éstos. El Perro Presa Canario (real) ha
estado, y está, en manos de esas personas anónimas, que
los tienen porque les gustan, que los crían porque les
gustan, porque están enamorados de sus presas. En manos
de estos aficionados he visto los mejores presas, los
más guardianes, los más valientes. Estos preseros
aplican en la cría y selección de sus presas los mismos
métodos que para la selección de sus cabras lecheras.
Ni más, ni menos. De una cabra que sobresale en la
producción láctea se crían hijas (y algún hijo
también, para semental) con la esperanza de que sean
buenas lecheras. Asi generación tras generación. Decir,
de paso, que las cabras canarias son de las más lecheras
del mundo, por esa razón se han exportado a la
Península y a otros países. Estos preseros no se rigen
por un estándar escrito, no, como tampoco lo tienen para
la cría y selección de sus cabras. Si un perro de presa
reúne las cualidades que ellos piensan que debe reunir
para que se le pueda considerar como bueno, se le aparea
con una hembra que reúna, poco más o menos, las mismas
cualidades. Así generación tras generación.
Me parece oportuno decir que estos preseros nada tienen
que ver con los preseros de los años 30, 40, ó 50, ni
los presas que crían -ya todos sabemos cuál es el
origen de los presas canarios que se crían hoy-, pero
sus métodos de cría y selección sí guardan cierta
analogía con los de aquellos años, de ahí que un buen
número de sus presas sean realmente temperamentales (no
confundamos temperamentales con perros locos, ya es
suficiente con que otros consideren locos a los presas
verdaderamente temperamentales).
De estos presas canarios pudimos ver varios el sábado 27
del XI del 99, de la mano de José Manuel Granados
Guerra, (criador de Gran Canaria) y de Clemente Reyes
Santana (criador y profundo conocedor de la
"raza" -atención, que he puesto raza entre
comillas, y espero que sepan darse cuenta del por qué-.
Vimos presas y presas, más grandes y más pequeños,
más anchos y menos anchos, de capa bardina la mayoría.
Serios, de ladar profundo, de mirar severo, muy valientes
en la guarda y en la defensa, presas que nunca fueron
adiestrados, y en todos ellos se podía apreciar el sello
inconfundible que transmite el cruce con perro de ganado
majorero (esta es la gran diferencia que separa a los
presas de Tenerife de los de Gran Canaria -de los de Gran
Canaria que no hayan sido importados de Tenerife, o hayan
sido cruzados con los de Tenerfie-. A mi modo de ver, la
calidad de los presas de Gran Canaria se debe, en gran
medida, al Perro de Ganado Majorero. Los perros de presa
de Gran Canaria (los que no tienen que ver con los de
Tenerife, repito) son el resultado de cruces (a partir de
la segunda mitad de los años 70) entre distintas razas
caninas importadas, como ya he expuesto reiteradamente en
algunos de mis escritos, y Perro de Ganado Majorero. Esta
raza canaria es la que le dá cohesión e identidad
propia al Perro de Presa Canario. Digo más, todos
aquellos presas llamados canarios que no tengan una
importante presencia en sus genes del Perro de Ganado
Majorero no son verdaderos perros de presa canarios. En
defensa de cuanto estoy exponiendo permítanme que
transcriba un párrafo del estándar oficial del Presa
Canario, aprobado y homologado por la Real Sociedad
Central Canina de España y por la Federación
Cinológica Internacional, que dice así: "Perro
molosoide originario de las islas de Tenerife y Gran
Canaria, en el archipiélago canario. (...). Fue
esencialmente el resultado de cruces del Bardino o
Majorero (Perro de Ganado Majorero),..., y perros
molosoides llevados a las islas. Su ardiente temperamento
lo heredó de su antepasado el Bardino o Majorero,...
Dichos cruces dieron origen a una agrupación étnica de
presa de tipo intermedio y predominante,...". Por
consiguiente, ¿qué son todos esos presas en cuyos genes
no está presente el Perro de Ganado Majorero? Llámenles
como quieran, menos presas canarios. La inmensa mayoría
de esos (mal llamados) presas canarios tienen
"papeles", algunos en varias generaciones, y
como presas canarios se presentan, y se venden. Este
hecho, incuestionable, lo he expuesto, y denunciado
públicamente, a lo largo de muchos años. Es más, con
la misma insistencia he cuestionado la validez de los
juicios realizados (utilizando el mismo estándar) con
motivo de los registros iniciales y confirmaciones de
raza en Gran Canaria y en Tenerife, habida cuenta de la
extraordinaria diferencia entre ambas agrupaciones
caninas. Los presas canarios de Tenerife (los que no
tienen que ver con los de Gran Canaria) son,
esencialmente, el producto de cruces entre Dogo Alemán,
Bulldog Inglés, Bullmmastiff -por razones obvias, quiero
dejar claro que los presas canarios de IREMA CURTÓ
KENNELS nada tienen que ver con esta agrupación étnica,
sino con la de Gran Canaria, en cuya herencia genética
predomina el Perro de Ganado Majorero-.
Sólo hay un estándar reconocido y homologado por la
Real Sociedad Canina Española, el que nos dice que el
Presa Canario es el resultado de cruces entre el Perro de
Ganado Majorero y perros molosoides llevados (traídos) a
las islas.
Si analizamos los árboles genealógicos de los presas
canarios de Tenerife (incluídos quedan los exportados al
resto de las islas canarias, a la Península, o al
extranjero), salvando alguna rara excepción, el Perro de
Ganado Majorero no está presente. Este hecho nos lleva a
cuestionarnos la validez del estándar actual del Presa
Canario (reconocido y homologado por la Real Sociedad
Central Canina de España y por la FCI) a la hora de
juzgar a ambas agrupaciones caninas.
Como ejemplo de lo expuesto, traigo aquí a varios
CAMPEONES DE LA RAZA (campeones de España), en cuyo
árbol genealógico no está presente el Perro de Ganado
Majorero: Barón (RRC 49650), de Tenerife; Diana (RRC
49648), de Tenerife; Urco (RRC 57620), de Tenerife;
Catana (RRC57626), de Tenerife; Agarfa de Nivaria Sur
(RRC59509), de Tenerife; Argual de Alacant Bull
(RRC57537), de Tenerife; Uga (RRC58948) de Tenerife;
Verdugo (RRC59401), de Tenerife; Barón II (RRC59449), de
Tenerife; Tamarán (RRC58945), de Tenerife; Bella
(RRC61392),de Tenerife; Anaga, (RRC58786), de Tenerife;
Diana de los Cardones (RRC61646) de Tenerife; Mencey
(RRC67189), de Tenerife; Abedul de Troycán (RRC60467),
de Tenerife; Tamara de Taguluche (RRC64329), origen de
Tenerife; Carmina-Burana de Camarmeña (RRC67085), origen
de Tenerife. Quedan, Guayacán del Lomito de la Suerte,
Brosco, y Kima, a los que no he incluído en la lista
porque no conozco el árbol genealógico completo en las
última seis generaciones, y son de origen Gran Canaria.
Luego están los campeones de monográfica que no han
sido campeones de España, que son: Garoe (RRC52511), de
Tenerife; Linda (RRC52754), de Tenerife; Sancocho
(RRC52528), de Tenerife; Troika (RRC51315), de Tenerife;
Enzo (RRC55445), de Tenerife; Tarka (RRC55881), de
Tenerife; Tacher (RRC59405), de Tenerife; Bruco
(RRC65727), de Tenerife.
Con estos datos a la vista, ¿alguien puede seguir
dudando de la marginación de que ha sido objeto la
afición de Gran Canaria por parte del Club Español del
Presa Canario?
Estos campeones (en los que no está presente el Perro de
Ganado Majorero) pertenecen al grupo étnico de Tenerife
en varias generaciones. El profano en el tema podrá
preguntarse el por qué de tanto campeón de Tenerife. La
respuesta está clara, en Tenerife está el Club Español
del Perro de Presa Canario, cuya directiva ha estado
compuesta, invariablemente, por criadores de Tenerife. No
han sido pocas las ocasiones en las que he denunciado
esta realidad por medio de la prensa local y revistas
especializadas, pero no ha servido de nada. En Gran
Canaria se han criado los mejores presas, con una
importantísima carga genética de Perro de Ganado
Majorero, desde mediados de los 70 hasta nuestros días,
pero el club oficial los ha ignorado (año tras año).
Desde la fundación del CEPRC, viendo la marginación a
la que se les sometía, la gran mayoría de los
aficionados y criadores de Gran no quisieron saber
absolutamente nada de la oficialidad. Las exposiciones
monográficas, y especiales de la raza, han sido
organizadas por y para el club oficial, es decir, para
beneficio de sus directivos y afiliados incondicionales.
Alguien podrá objetarme (ya lo han hecho) que en Gran
Canaria hay importantes criadores de presas canarios, y
que todos aquellos que han querido han sido bien
recibidos por el club oficial. Yo, a mi vez, les digo que
es completamente falso. En Gran Canaria hay un grupito de
criadores de presas que están alineados con el club
oficial, que es diferente -que crían en buena medida con
presas de Tenerife-, pero que en absoluto representan la
cría y selección que en esa isla practican la inmensa
mayoría, que por las razones que se han expuesto están
de espaldas a la oficialidad.
El reconocimiento del Presa Canario por parte de la FCI
llegará (pienso que llegará) en el próximo milenio, y
me parece muy bien que eso ocurra, porque si nos lo
planteamos en términos financieros, a partir de ese
momento venderemos más presas canarios y a más precio,
¿pero qué presas? Ha habido quien ha dicho que el Presa
Canario es un bandog.Yo me atrevo a decir que sí, que
todos aquellos "presas canarios" que no tengan
una importante base genética de Perro de Ganado Majorero
son, efectivamente, unos bandogs -aunque para ser justos
con el significado (moderno) de la palabra BANDOG hay que
precisar que bandog es aquel perro hijo de mastina
napolitana o mastina inglesa con American Pit Bull
Terrier-. ¿Pero es eso malo? No es ni malo ni bueno, ES.
O mejor dicho, no es el Presa Canario que se describe en
el estándar, el mismo estándar que se presentó a la
FCI para su reconocimiento oficial.
Para quien no esté puesto en razas caninas canarias,
diré que el Perro de Ganado Majorero es un descendiente
directo de los perros ganaderos introducidos desde la
península ibérica inmediatamente después de iniciarse
la conquista de las Canarias, allá por 1402. Quiero
decir que nos encontramos frente a una raza canina con
más de 500 años de existencia en Canarias. Es éste -el
Perro de Ganado Majorero- un lupomastinoide de tamaño
medio, muy rústico, soberbio, inteligentísimo, con un
instinto de guarda proverbial, valiente como no hay otro.
En estos momentos se halla en verdadero peligro de
extinción, como raza, debido a la falta de interés que
viene sufriendo (desde hace varias décadas) por parte de
la población autóctona.