Las exposiciones caninas (o shows,
como se conoce internacionalmente a este tipo de
certámenes) nacen en el medio rural, un poco, o un
mucho, al pairo de la actividad comercial ganadera. Para
vender mejor sus productos, los ganaderos organizaban
exposiciones de ganado vacuno, caballar, lanar, caprino,
etc. Digo nacieron, pero se desarrollaron y
multiplicaron, al menos como las conocemos hoy, de manos
de gente ciudadana, y como consecuencia el resultado poco
o nada tiene ya que ver con aquellas exposiciones caninas
campesinas, en las que se valoraba la correcta
morfología, los caracteres raciales, y sobre todo la
funcionalidad de los canes.
Los galgos tenían por necesidad que ser veloces y
resistentes, puesto que su razón de ser (primordial y
única) era la caza; los perros ganaderos tenían que ser
un modelo de trabajo en la custodia y conducción del
ganado; los perros de guarda, entre los que estaban
incluídos todo tipo de molosos, tenían que ser
pacientes guardianes, defensores de las casas, enseres,
ganados, palacios, castillos, etc., de sus dueños,
sobresalientes en la caza mayor, especialmente del
jabalí, y en la guerra no tener parangón.
Y así todas las razas. El valor, por la calidad de los
perros que se exponían a la vista de todo el mundo, era
conocido, y en ocasiones significaba el reconocimiento
(más allá de lo hoy imaginable) por parte de
aristócratas y monarcas.
Así fue durante milenios, en Oriente y en Occidente.
Hoy, en cambio, las exposiciones caninas con demasiada
frecuencia tienen más que ver con el significado
peyorativo de la palabra inglesa SHOW que con cualquier
otra cosa (en unos países más que en otros, está
claro).
Las exposiciones caninas hoy tienen que ver más con los
intereses de los criadores que con la mejora de las razas
que en éllas se exponen. Este tipo de certámenes,
vistos desde fuera (por personas sin itereses de nigún
tipo que van a ellas a ver competir a perros de raza y
con pedigrí) pues están muy bien, y como se suelen
celebrar en los fines de semana pues tanto mejor (la
gente se aburre en sus casas y hay que llenar el sábado
y el domingo como sea). Además, tienen (las exposiciones
caninas) un toque ecológico muy interesante (excepto
cuando se celebran en recintos cerrados).
Algunos criadores (son minoría) van a las exposiciones a
mostrar el producto de su trabajo y sus desvelos,
absolutamente convencidos de que han hecho un buen
trabajo de selección, teniendo en cuenta siempre el
servicio que sus perros prestan a la sociedad. Sin duda,
estos criadores se merecen un reconocimiento social.
Otros criadores (la mayoría) van a las exposiciones
caninas a ganar. Un CAC, y otro CAC, y otro, y el Punto
de la Monográfica de la Raza, imprescindible para hacer
a su can Campeón de España (donde escribo), o de
Francia, o de Italia, o del país que sea. Y el
Campeonato Internacional..., ¡ay! Y con todo este
material (simbólico) en su poder insertan rimbombantes
anuncios en las revistas especializadas para vender, al
mejor precio posible, los hijitos de los campeones (CH,
ponen delante del nombre del papá y de la mamá). Y
cuantos más CH haya en el pedigrí de los papás de los
(excepcionales, por ser hijos de campeones) cachorros
más garantías de calidad tienen éstos (?). Eso se dá
por hecho y que nadie se atreva a cuestionarlo. Algunos
criadores (son minoría, claro está) se formulan siempre
la misma pregunta, ¿campeones de qué?
Como no podía ser de otra manera, a estos shows también
concurren los perros de presa canarios (por las mismas
razones que acabo de exponer).
A los que nos preocupa la fijación genética en el Presa
Canario para que llegue a ser una raza (real, no
hipotética), lo más sana posible, lo más funcional
posible, etc., este tipo de cinofilia nos parece nefasta.
Por esa razón, desde hace bastante tiempo proponemos al
Club Español del Perro de Presa Canario que cree una
normativa mediante la cual se exija a todos los criadores
el certificado de libre de displasia de cadera de los
machos y hembras que vayan a ser destinados a la
reproducción, y a superar un test de carácter, y
sociabilidad (llevado a cabo por verdaderos
profesionales, desvinculados de dicha asociación, para
evitar en la medida de lo posible el fraude).
Dada la normativa vigente, los presas canarios pueden
participar en exposiciones caninas oficiales en las que
se pone en juego el CAC (cuando sea reconocido por la FCI
podrá competir, también, por el CACIB -ya ha sido
reconocido por la FCI-) y cualquier ejemplar puede ganar
en Clase Jóvenes, o en Clase Abierta. No se tiene en
cuenta si padecen o no displasia de cadera, o si su
carácter, o temperamento, o equilibrio psíquico, son
los deseables, o por el contrario dejan mucho que desear.
La picaresca de la mayoría de los criadores de presas
canarios (como la mayoría de los criadores de cualquier
otra raza canina) es sobradamente conocida, y lo
verdaderamente importante (para ellos), al margen de
cualquier otra consideración, es ganar la Monográfica y
el Campeonato de España (eso asegura, en cierto modo, la
venta de sus cachorros).
Con demasiada frecuencia los expositores de presas
canarios (como los expositores de cualquier otra raza
canina) critican y cuestionan la labor de los jueces, a
los que no consideran lo suficientemente capacitados
(porque desconocen la Raza, porque no han
"movido" lo suficiente a los perros en el
"ring", porque son amigos de los propietarios
de los perros que han dejado ganadores, porque..., lo que
sea). En ocasiones es así, no cabe duda, y no digamos
cuando el juez (o jueces) es invitado y recibido (y
agasajado) por la directiva del club de la raza que va a
juzgar. Pero claro, buena parte de esos expositores, que
critican la labor de los jueces caninos, no se aplican el
parche reconociendo que ellos lo están haciendo mucho
peor, por presentarse en las exposiciones con presas
llenos de defectos, algunos poco apreciables a simple
vista (como la displasia de cadera, a no ser que esté en
fase grave) pero que ellos conocen muy bien, y con esos
perros crían, una camada, y otra, y otra...
Respecto de los jueces especialistas de un club de raza
(en nuestro caso el Presa Canario) la cosa se agraba
considerablemente. Con mucha frecuencia una parte, o la
totalidad, de los premios concedidos por el Juez
Especialista han sido previamente convenidos (amañados).
Con estos condicionantes, resulta prácticamente
imposible la evolución (global) en la mejora de la raza.
De ahí que urja la creación de la normativa expuesta y
su aplicación en los programas de cría y selección del
Perro de Presa Canario. De nada nos va a servir que la
FCI nos reconozca la Raza si ésta está completamente
enferma -ya fue reconocida, como se ha dicho más arriba
y segumos igual-.
En otros artículos he expuesto la responsabilidad que
recae en cada uno de (nosotros) los criadores (al margen
de si el club de la Raza crea esa normativa o no) de
radiografiar las caderas de nuestros presas canarios y no
incluir en nuestro plan de cría aquellos ejemplares que
no reúnan el "apto para la cría" y la calidad
de carácter, equilibrio psíquico y temperamento.
Los aficionados a los perros útiles, funcionales, con
frecuencia detestan las exposiciones caninas, porque en
ellas con mucha frecuencia se conceden ceacés y cacips a
perros (en nuestro caso presas canarios) cuya progenie es
la negación misma de las cualidades que, almenos en
teoría, se pretenden mantener e incrementar en la raza.
Pero claro, es un hecho incuestionable que las
exposiciones caninas, como fenómeno social están
perfectamente insertadas en nuestro mundo, y que no hay
por qué plantearse siquiera la idea de luchar por su
desaparición. Más bien habría que replantearse la
normativa vigente por la que se rigen dichos shows, y es
a la Real Sociedad Central Canina a quien corresponde
tomar esa decisión. Si esta entidad exigiera el
certificado de libre de displasia de cadera y la
superación del test de carácter a los presas canarios,
por ejemplo, para poder ganar el Campeonato de España,
sería un gran avance.
Al margen de estas consideraciones últimas, que no dejan
de ser pura especulación por mi parte (cargada de buenas
intenciones, eso sí) pienso que nuestro objetivo, como
criadores empeñados en la selección de canes (el Presa
Canario en nuestro caso) útiles a la sociedad (con el
mínimo posible de patologías congénitas), es ir a las
exposiciones con perros de calidad (radiografiados y
habiendo pasado el test de carácter, y luchar, mientras,
para que lo antes posible se exijan esas dos condiciones
para ganar una Especial de la Raza, la Monográfica de la
Raza, o para alzarse con el Campeonato de España.
Para concluir, a mí me parece que las exposiciones
caninas se revalorizarían considerablemente si a ellas
concurrieran perros de reconocida calidad (en el
verdadero y amplio sentido del término), y la sociedad
toda se vería automáticamente beneficiada por ello.
Entonces los criadores sí podrían tomar como modelos en
la recría a los canes (machos y hembras) ganadores (si
los jueces se esmerasen, claro está, en premiar a los
que considerasen mejores, no a los de los amigos).