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PSEUDOPRESAS I
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Hoy iba a escribir acerca del instinto de
guarda en el Perro de Presa Canario, pero debido a que en los e-mail que
recibo cotidianamente observo una tendencia (¿inconscientemente obsesiva?)
entre los aspirantes a adquirir presas canarios por encima del máximo de
la talla -por los pesos que me dan yo diría gigantes- aceptado por el
standard oficial de la raza, vamos a centrarnos, una vez más, en las
dimensiones, peso, etc., consideradas ideales (hasta la fecha) en este can
de presa originario de las Islas Canarias, España.
En principio, me parece del todo conveniente dejar bien sentado que el
Perro de Presa Canario es un moloso de presa (no un mastín, ni un perro de
pelea, como algunos pretenden en nuestros días) de tamaño medio tirando a
grande. El Mastín Español, el Mastín del Pirineo Español, el Mastín
Napolitano, el Mastín Inglés, el Terranova, el San Bernardo, el Pastor del
Cáucaso, y otros de similares dimensiones nada tienen que ver con el can
que nos ocupa. El Bullmastiff, salvando las notables diferencias morfo-fenotípicas,
de comportamiento, funcionales, etc., es el que más se le parece -más el
Bullmastiff de principios del XX.
Entre la afición norteamericana la obsesión por los presas canarios
grandes se da con más frecuencia que entre los aficionados de los países
europeos. Esta tendencia se viene dando desde principios de siglo (XX)
respecto de las razas caninas europeas (especialmente) de mediano a gran
tamaño. Y yo me pregunto, ¿cuáles son, o pueden ser, los motivos o razones
que justifiquen ese deseo por hacer más grande (a veces en demasía) el can
de otro país que en un momento determinado, por las razones que sea,
despierta su afición? Tras largas meditaciones, interrumpidas aquí y allá
por los quehaceres cotidianos, he llegado a la conclusión de que las
causas pueden ser dos: UNA, el desconocimiento del perro en sí, DOS, el
deseo de tener el perro más grande de la raza, más grande que el del
vecino, más grande y por consiguiente más impactante ante los jueces en
las exposiciones en las que se presentan, y ante el público todo. Ante los
jueces, para que los premie, y ante el público, porque en última instancia
es el que va a comprar los hijos de semejantes COLOSOS. Esa es la
historia, a mi modo de ver. Por regla general este tipo de aficionado no
le dice al criador, quiero un perro de Presa Canario típico,
morfológicamente correcto, sano, producto de una buena selección,
funcional, con instinto de guarda, o sea, que guarde sin ningún tipo de
adiestramiento especial. No, se le dice, se nos dice, quiero un hijo, o
hija, de tal perro y de tal perra, de tal color, el más grande, ¿usted me
entiende?, y cuanto más tenga de ésto, de aquello y de lo otro mejor, ¿y
cuánto vale, con cuanta antelación hay que hacer la reserva?, y mándeme
fotos, un vídeo de la camada, con los padres, el pedigrí, y bla, bla, bla.
La vanidad humana es así de estúpida y osada. Claro, uno, un humilde
criador de perros (como otros), que hace cuanto puede para mejorar la
raza, que procura no vender gato por liebre, que tiene claro que no hay
obra humana perfecta y que por consiguiente el perro perfecto no existe, y
que los perros no se fabrican en serie ni a la medida de cada cual, en
silencio rumía: ¿atiendo los cantos de sirena de la moda, o sigo
esforzándome, día a día, en la cría y selección del presa canario descrito
en el estándar, o lo más estándar posible, lo más funcional posible,
morfológicamente lo más correcto posible, con verdadero equilibrio
psíquico, con instinto de guarda, con verdadero temperamento, etc. etc.?
Años atras, cuando el Perro de Presa Canario empezó a darse a conocer
fuera de las fronteras canarias por medio de revistas caninas, anuncios,
etc., se exportaron (aprovechando la marea favorable) presas de todo tipo,
producto de cruces (que uno no se cansó de denunciar) con Mastín Inglés,
Mastín Napolitano, Dogo Alemán, Bullmastiff, Dogo de Burdeos, etc.
Llevados por la euforia, no fueron pocos los americanos, y europeos, que
compraron productos de esos cruces -todavía recuerdo a Rudolf Severin, de
Alemania, que se volvió loco comprando mestizos de ese tipo en Gran
Canaria, pagando en ocasiones cantidades exageradas para aquél momento-,
perros grandes, hijos en primera, segunda o tercera generación de las
razas dichas, importadas y cruzadas nada más llegar a Canarias de sus
países de origen (años 70). Afortunadamente el tema se fué centrando (la
elaboración del estándard y su reconocimiento oficial por parte de la Real
Sociedad Canina Española ayudó mucho a ello), pero claro, en los países a
donde se exportaron esos pseudopresas fueron presentados en sociedad como
auténticos autóctonos presas canarios, y por aquello de que Canarias viene
de canes (teoría hoy insostenible, según parece), ¿pues qué más garantías
quieren?, y los siguen criando con la firme convicción de que en sus
caniles habitan la flor y nata de la raza, cuando la realidad es muy otra.
Sí, muchos vieron al Perro de Presa Canario como un verdadero filón a
explotar en sus respectivos países, abandonando la cría de otras razas
porque su demanda había ido declinando, hasta tal extremo que o criaban
menos, o dejaban de criar, o se verían obligados a comerse los cachorros
que producían. Otros creyeron descubrir el perro de sus vidas, el que de
una u otra manera iba a llenar los muchos y variados huecos de sus
existencias, además de resolverles el problema económico por el que
estaban pasando, que progresivamente tomaba visos de convertirse en
enfermedad crónica. Ser pioneros de algo en el propio país no es pecata
minuta, y por aquello de que quien da primero da dos veces..., pues eso.
Las razas caninas el hombre las hace día a día, generación tras
generación, utilizando en la recría sólo a aquellos ejemplares de
verdadera calidad. ¿Y cuáles son los presas canarios de verdadera
calidad?, se preguntarán de buena fé aquellas personas que se acercan a la
raza con deseos de convertirse en criadores de la misma. Información,
información, y más información, diría yo, y escuchar a los que de verdad
puedan aportarles algo que les sirva para su objetivo, y aprender de sus
errores, y pensar que el Perro de Presa Canario es una raza en ciernes, es
decir, que se está haciendo en estos momentos. La diferencia, la gran
diferencia que existe entre criar pequineses, pastores alemanes, lebreles
del Paraguay, u otras razas caninas realmente consolidadas, perfectamente
fijadas desde el punto de vista genético, estriba precisamente en eso, en
que se está haciendo en estos momentos, lo estamos haciendo los que lo
criamos, mejor o peor, con buena, mediocre, o mala base genética. De ahí
que sea tan importante la selección de los ejemplares más aptos, más
sanos, de mejor morfología, de más temperamento, con verdadero instinto de
guarda, y capacidad de aprendizaje, con la altura a la cruz y el peso
adecuados. A esos osados, o más bien imprudentes, por decirlo de alguna
manera, que crían por libre, sin ceñirse al standard oficial de la raza,
cuyos argumentos a la hora de defender su postura los centran en la
sobrevaloración de sus canes, la mayor parte de las veces fuera de tipo,
pasados de talla, o por debajo del mínimo reconocido, displásicos, mal
aplomados, con serios problemas de equilibrio psíquico, faltos de
temperamento, tímidos, en algunos casos agresivos sin motivo, o
hiperagresivos, etc. etc., a esos, digo yo, les recomendaría que se
dedicaran a otra cosa, al cultivo del champiñón, por ejemplo, al
submarinismo, o a la cría de lagartos de Salmor (una variedad de lagartos
existente sólo y exclusivamente en la isla de El Hierro, Canarias).
Expuesto cuanto precede, ruego a aquellas personas en cuyas casas,
jardines, fincas, etc., comen, miccionan, defecan, guardan (o no), en
Canarias, en Europa, en USA, o en cualquier otra parte del planeta tierra,
presas canarios del tipo descrito, o sea, realmente fuera del standard,
por exceso o por defecto, que no se preocupen demasiado, aunque sí les
recomiendo -¿y quién es éste para recomendarme nada?, podrá decir, o
pensar, más de uno, y puede que tengan razón- que se centren en la cría y
selección del Presa Canario apartándose lo menos posible de la descripción
que en el standard oficial se hace del mismo.
Pero si los perros que cría el club oficial, o una buena parte de ellos,
son una completa birria, fuera de estándard, poco útiles, o inútiles
totales, podrán argumentar algunos, y yo digo que sí, que tienen razón, y
añado, mueve a esos criadores el deseo de ganar dinero, no la raza, y
están en el Club, en su directiva, porque así venden mejor y a más precio
sus productos, productos que no lograrían vender, y por consiguiente
tendrían que retirarse de la cría y dedicarse al cultivo del champiñón, al
submarinismo deportivo, o a la cría del lagarto de Salmor, o a cualquier
otra cosa si no formaran parte de esa directiva. Pero eso que no nos sirva
de excusa para hacer nosotros lo mismo, o peor. Porque es muy fácil
encontrar defectos en la recría de los demás y muy pocos o ninguno en la
propia.
Y ya que he mencionado al Club de la Raza, me parece del todo oportuno
decir (una vez más) que los cargos no son vitalicios, que las directivas
deben renovarse, que el atrincherarse de una u otra manera en la directiva
para no perder la teta es una política nefasta para la raza , que el
desarrollo de toda una estrategia para que la democracia -sistema que en
teoría hace posible la renovación de los cargos, el cambio de las
directivas, la expulsión de los oportunistas, de los que usan y abusan del
tráfico de influencias, etc.- quede inoperante, perjudica sobremanera al
Presa Canario y su futuro, a los criadores honrados y constructivos, y a
la afición en general.
Para terminar quiero decir que la altura a la cruz en los presas machos
debe ser, 61-66 cm., y en las hembras 57-62 cm. El peso, 45-57 kg. en los
machos, y 40-50 kg. en las hembras.
Recomiendo a los angloparlantes que traduzcan este peso (que damos en
kilogramos) en libras. Y si esta alzada y peso oficiales les parecen poco
en su lugar yo me dedicaría a la cría del Mastín Inglés, o del Mastín
Napolitano, que lo sobrepasan con creces.
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- PSEUDOPRESAS II
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- ¿QUÉ SON PSEUDOPRESAS CANARIOS?
Llevo varios años diciendo que en el mundo hay más pseudopresas canarios
que presas canarios, no sólo en USA, en donde parece que ha calado hondo
mi mensaje al respecto, sino en todos los países en los que se crían
"presas canarios" (así, entre comillas). No son pocos los que un día
descubrieron el filón Presa Canario y sin más se lanzaron a explotarlo. Y
con eso de que el Perro de Presa Canario es un producto de cruces...,
¿verdad?, pues para qué importar perros de Canarias, habiéndoslos
semejantes allí, a la vuelta de la esquina -yo no sé en qué se asemejaban,
o se asemejan, pero bueno-.
Ciertamente algunos aficionados importaron perros de presa, o tipo presa,
de Canarias, hace ya unos cuantos años, ¿pero con qué conocimientos de la
raza, en fase de gestación?, ¿y qué perros importaron? A finales de la
década de los 80 del siglo pasado (XX) Antonio Cabezas Albamonte (el
hadler más importante que ha dado la cinofilia española) hizo famoso a un
perro llamado Rocote (Del Jardín Canario), y su propietario -Julián Celis-
se hinchó a vender hijos de Rocote -algunos fueron a parar a USA -, y de
la hermana de Rocote, y de un hijo de Rocote, y..., en fin, vendió lo que
quiso, porque la cinofília esta de las exposiciones propicia este tipo de
negocio.
Rocote, lo mismo que su hermana Princesa, no era un Perro de Presa
Canario, lo denuncié reiteradamente en aquellas fechas, era un mal mestizo
de perra Bullmastiff llamada CHUNGA DE TIMANFAYA, LOE 235858, y perro
descendiente de Bullterrier con (vaya usted a saber qué) llamado Roco.
Perros producto de cruces en primera o segunda generación ciertos
criadores canarios exportaron muchos por aquellas fechas, y sus nuevos
propietarios los presentaban en sociedad, sus nuevos propietarios, como
auténticos autóctonos presas canarios, de pura raza, ¡oiga!, y a criar y a
vender, que para algo habían hecho la inversión. Los productos nacidos del
apareamiento de aquellos perros poco dieron de sí: ausencia absoluta de
homogeneidad racial, comportamental, etc.
Ahora, muchos son los que se preguntan, ¿en qué se diferencia un
pseudopresa de un Perro de Presa Canario? Yo a estos muchos les
contestaría que lo primero que hay que hacer es situarse en el tiempo, y
en Canarias, que es en donde se está gestando el Perro de Presa Canario.
Los perros de presa canarios de hoy -dejemos de lado los presudopresas
canarios que se crían en Canarias, que son más numerosos de lo que mucha
gente se imagina- están más cerca del patrón racial que los que se criaban
en la década de los 80. En cambio los descendientes de los presas que se
exportaron en esa misma década en buena medida son peores que sus
ancestros importados -de más está decir que sólo en parte descienden de
aquellos perros importados de Canarias-.
Y ahora vayamos a por la pregunta clave, "¿en qué se diferencian los
pseudopresas de los presas canarios?". Respuesta: perros de presa
canarios son todos aquellos ejemplares (buenos, mediocres, o malos) que
descieden (100 por 100) de perros de presa canarios; pseudopresas son
aquellos ejemplares que no descienden de presas canarios, o sólo en parte.
Pero si todos son producto de cruces, podrá objetar el listillo, o
irreflexivo, de turno. No, todos no son producto de cruces llevados a cabo
en Canarias, con la idiosincrasia del aficionado de Canarias; y créanme
que la idiosincrasia (relativa al Perro de Presa Canario del aficionado
canario) es peculiar y única, no les quepa la menor duda.
Fuera de Canarias, aprovechando el tirón de nuestra raza (Presa Canario)
han cruzado los presas importados de Canarias con Pit Bull, con Bandog (Pit
Bull + Mastina Napolitana, etc., etc.) y el producto lo han vendido, lo
están vendiendo, como auténtico autóctono Perro de Presa Canario.
No, señores, un poco de respeto, no utilicen el nombre de nuestro moloso
para vender ustedes el producto de sus cruces. El nuestro, solamente el
nuestro, y los que descienden del nuestro en un cien por cien, es el Perro
de Presa Canario. Ustedes, sean del país que sean, a sus perros tipo presa
llámenles como si de una raza autóctona se tratara: Americano, Italiano,
Checoslovaco, Holandés, Alemán, Ruso, Ucraniano, etc. No sigan utilizando
el nombre de nuestro can de presa para llenarse los bolsillos. Llénense
sus bolsillos por sus propios méritos.
PSEUDOPRESAS CANARIOS III
Yo no sé qué
saben algunos que se atreven a opinar en los foros sobre la raza Perro de Presa
Canario. Por sus mensajes deduzco que se refieren a ciertos perros tipo presa
que se crían en USA, que poco o nada tienen que ver con el Perro de Presa
Canario. Y no sólo en USA, en todos los países europeos crían este tipo de
perros en los que predomina el APBT,
y que nada, o apenas nada tienen que ver con el Perro de Presa Canario. ¿Y por
qué les llaman perros de presa canarios? -me preguntó con cara de sorprendido,
e incrédulo, al oír mis palabras, un italiano propietario de uno de esos
pseudopresas canarios-. Pues mira
–le respondí-, porque con la denominación Presa Canario venden a muy buen
precio un perro tipo presa que bajo otra denominación no lograrían vender.
Vaya –exclamó el italiano-, pues no me siento muy feliz ahora sabiendo que me
han engañado, aunque quiero mucho a mi perro Altimo.
En más de una ocasión
he dicho, y escrito, que el mayor problema
que afecta a nuestro moloso (canario) es que es eso, un moloso, y además de no
muy antiguo origen. Por esa razón no pocos listillos han cruzado perros tipo
presa con el fin de producir perros que de alguna manera se asemejen al Perro de
Presa Canario, y bajo esta denominación los venden a altos precios.
El Perro de Presa
Canario empieza a gestarse, como raza, a mediados de la década de los 70, no
antes- la mayoría de los que se han aficionado a esta raza canina canaria a
mediados de la década de los 70 no habían nacido todavía, ¿no es verdad?-.
Todos los que estamos
metidos en esto de los perros sabemos que las razas caninas lo son por obra y
gracia de los caprichos o necesidades del hombre, y que, por consiguiente,
tienen un principio, y éste tiene que ver, siempre, con el mestizaje, porque,
como me decía en cierta ocasión un destacado cinófilo español, las
razas caninas todas han sido creadas por el hombre, y no salieron tal cual del
Arca de Noé.
Claro que hay
mestizajes y mestizajes, lo mismo que hay entendidos, o expertos, en perros y aficionadillos, a los que les encanta salir en los foros,
porque no me vayan a decir que no es fácil salir en los foros... –cualquiera
que tenga un ordenador y esté conectado a la red puede hacerlo, ¿no es así?
-para divagar sobre algo, en este caso los perros de presa canarios,
se supone, y hacer
afirmaciones sobre una raza que no conocen.
Con demasiada
frecuencia, aficionadillos al APBT, al BANDOG, o al PERRO de PRESA CANARIO, se
despachan diciendo cosas tan peregrinas como que el Presa Canario es un bandog,
y que el APBT es su base genética. A mí se me ocurre reclamar un poco más de
respeto para el BANDOG, y es una pena que no salgan con más frecuencia en su
defensa los que hacen el Bandog,
porque no me parece aceptable que cualquier improvisado cinófilo
se meta en los foros para decir que tal o cual raza de perros no es más que un
bandog. Con esta comparación lo único que logran, estos improvisados cinófilos, es ensuciar la palabra
bandog y la labor de aquellas personas que crían esta variedad, o raza, canina.
Como muchos saben, yo
fui quien desde un principio denuncié, o informé, que el Perro de Presa
Canario no era una raza antigua sino nueva, producto de cruces entre varias
razas importadas a Canarias de
distintos países y el Perro de Ganado Majorero. En esas fechas hubo quien quiso
desautorizarme diciendo que cuanto yo decía era mentira, que el Perro de Presa
Canario era producto de recuperación, llevada a cabo mediante la cría y
selección por el Club Español del Perro de Presa Canario, de unos ejemplares
que existían aquí y allá, de estirpe antigua, en las Islas Canarias.
Claro que de entonces acá
ha llovido mucho y de Presa Canario se han sacado muchas camadas, y por
consiguientes las generaciones
suficientes como para poder hablar de raza, y como tal fue reconocida por la Real Sociedad Canina Española, y recientemente por la
Federación Cinológica Internacional –la pena, la gran pena es que no haya
sido reconocida con su verdadero nombre (Perro de Presa Canario), y no como Dogo
Canario.
También he dicho, y
escrito en multitud de ocasiones,
que el Perro de Presa Canario (como raza) no está hecho todavía, que le falta
uniformidad racial, en el amplio
sentido del término, y que las cosas no se han hecho bien, que no se están
haciendo bien, que el club de la raza, con su presidente a la cabeza, no piensa
más que en ganar dinero fácil (y con mucha frecuencia fraudulentamente) con el
Presa Canario, que les importa un bledo el futuro de la raza –a los hechos me
remito-, por este motivo en el momento actual (11-05-2002) el Club Español del
Perro de Presa Canario, FCI Dogo Canario, está absolutamente hundido, los
miembros de la directiva cada cual se ha ido por su lado, tras disputas sin
cuento, por cuestiones de dinero, por los campeones (CH), en fin, es una
verdadera pena que este club haya sido dirigido siempre por una pandilla de
insolventes.
Pero el Perro de Presa
Canario seguirá adelante, a pesar de la oficialidad que lo representa, de los
atrevidos ignorantes que cada dos por tres se asoman
a los foros a opinar sobre la raza sin tener la más remota idea de lo
que están hablando.
Hay
un refrán que dice que de perros, de política y de religión todo el mundo
sabe. Yo digo que de un tiempo a esta parte muchos saben (también) mucho acerca
del Perro de Presa Canario.
Manuel Curtó
Gracia

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