Cinófilo de biblioteca

    Hace veintitantos años, un español de mi tierra (Catalunya) me dijo por teléfono, “no, yo no soy criador, mi hermana es la que cría, yo soy un cinófilo de biblioteca”. Esta frase (soy cinófilo de biblioteca) me dejó estupefacto, y nunca la he olvidado.

¿Cómo se puede ser cinófilo de biblioteca? No quisiera decir ningun barbaridad, pero cinofilia, al parecer, tiene que ver con la cría, selección, adiestramiento, y estudio del comportamiento, etc., de los perros; cinología viene a ser algo así como el estudio del origen, evolución, comportamiento, etc. de los perros. La cinofilia y la cinología están estrechamente relacionadas, hasta tal punto que en ocasiones se pisan el terreno. Y está claro que ambas no serían nada sin la experiencia práctica, la cría, el estudio en vivo del perro, de las distintas razas, de las funciones que cumplen y demás en la compleja sociedad de los hombres.

Traigo a colación el recuerdo del “Cinófilo de Biblioteca” porque día sí y día también asoman su hocico en los foros dedicados a los perros no pocos cyber-cinófilos, no voy a decir de biblioteca (que sería mucho decir) sino de anuncios caninos, de artículos de revista canina, de conversación entre aficionados (con demasiada frecuencia indocumentados, por decirlo de alguna manera), de aspirantes a coleccionistas de perros -digo aspirantes porque debido a la precariedad económica todo se les queda (a la mayoría) en mera aspiración, en el mejor de los casos se tienen que conformar con un ejemplar de una raza y otro de otra, exóticas ambas, para ellos, claro, porque para los ciudadanos de los países de donde son originarios esos canes nada tienen de exóticos-, de adiestradores que nunca adiestraron perros, o empezaron a adiestrar ayer, o antes de ayer (algunos después de hacer un cursillo intensivo de quince días, otros ni eso), y con su traje acolchado flamante de los pies a la cabeza se hacen fotografiar una y otra vez, para ver en cuál de las instantáneas quedan más favorecidos (perro colgado a la manga, o a la grupa, con mordida a boca llena…, etc.)

Estos cinófilos son los que, sin recato de ninguna especie, dicen (esforzándose en aparentar una abosoluta autoridad), el Fila Brasileiro es así, el Dobemann es así y así, el Lebrel del Paragüay es de esta manera, el Mastín de Marte, debido a la falta de selección para el trabajo en los últimos años no resulta en la guarda y defensa de ganados, el Rottweiler es muy buen perro, pero debido a la cría masiva para el comercio ha degenerado y como consecuencia muchos ejemplares tienen problemas en su cabeza, el Perro de Presa Canario es mejor que…, o no sirve para nada, y le puede un Pit Bull…

En fin, que da gusto tener que vérselas con este tipo de cinófilos.

Los criadores de verdad, los adiestradores de verdad, los estudiosos (de verdad) de las razas caninas, de su comportamiento, de las funciones que cumplen en sus respectivos medios, o en las tareas que se les encomienda, no son, ni de lejos, tan rotundos en sus opiniones, ni generalizan a la hora de hablar de tal o cual raza. Porque todos los individuos caninos pertenecientes a una raza no son iguales, sobretodo en su comportamiento. Entre el comportamiento de un Perro de Presa Canario y otro puede haber un abismo, lo mismo que entre un Mastín del Pirineo y otro, entre un Pastor Alemán y otro, entre un Mastín de Marte y otro, etc., y no sólo por las diferencias de origen genético, que existen, es evidente, sino por la manera de criar a cada ejemplar. Un perro psíquicamente equilibrado de nacimiento puede ser convertido en un verdadero delincuente (por decirlo de alguna manera).

El perro es un animal social con una psique extraordinariamente compleja (y cada perro tiene su peculiar complejidad). Un perro criado en un ambiente ANTINATURAL (antinatural para la psique del perro) podrá desarrollar comportamientos indeseables (reacciones agresivas sobretodo) en determinadas circunstancias, con otros animales, con sus congéneres, y con los humanos. No así si se le cría en un ambiente relajado entre personas que lo traten bien, sobre todo en su ambiente familiar. Por otro lado, sabido es que los perros adquieren, en cierto modo y hasta cierto punto, comportamientos que tiene mucho que ver con la forma de ser y de vivir de sus amos, especialmente cuando entre el can y el humano existe una relación estrecha y continuada.

El Cinófilo de Biblioteca de referencia ha escrito varios libritos sobre cantidad de razas caninas, ha escrito y publicado artículos, a dirigido publicaciones caninas, ha dado conferencias. Todo ello carece de valor. Cinófilos de biblioteca hay muchos en la cinofilia oficial, y detentan mucho poder.
Saquen sus propias conclusiones.

Manuel Curtó Gracia
Publicado en Canidapresa Diciembre-Enero del 2002.