Perico 1927 - Irema Curto Kennels
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Perico 1927

    Estaba yo tan entretenido leyendo EL ORIGEN DEL PURA SANGRE ÁRABE, LEYENDAS Y VERDADES, del libro, El Pura Sangre Árabe, de KRISTIAN FENAUX, cuando sonó el teléfono. Diga, sí, soy Manuel Curtó. Quien me llamaba era un joven gallego (desde Galicia), aficionado al Perro de Presa Canario, para decirme que en la revista AVIÓN REVUE, Núm. 218, AGOSTO 2000, aparece un Perro de Presa Canario del año 1927. Vale la pena que consiga la revista, insistió.

    No recuerdo el nombre del chico gallego, quien me dijo, también, que había leído mi libro, “El Perro de Presa Canario, su verdadero origen”, que me lo había pedido por teléfono unos años atrás. Estimado amigo, aprovecho LA OCASIÓN para darte las gracias desde aquí.

    A los pocos días bajé a La Laguna con el fin de comprar el número 218 de la revista AVIÓN REVUE. En la Librería Lemus, Paco Lemus me dijo que ellos no la recibían, que fuera al kiosco…, no recuerdo el nombre del kiosco ahora. El propietario del kiosco me dijo que sí recibían Avión Revue, pero que el 218 era un número atrasado, bueno, del mes pasado, y los ejemplares que quedaban los devolvimos, es una revista que se vende poco aquí, mejor será que la pidas directamente. Así lo hice, la pedí por teléfono a Madrid y a los pocos días la recibía contrareembolso. Empiezo a hojear, muchos aviones, antiguos y modernos, de todo tipo, de muy variados modelos, no entiendo nada de aviones, nunca se me había ocurrido pensar que pudieran editarse revistas dedicadas sólo y exclusivamente a este tipo de aparatos. Ahora, pensándolo, lo veo como la cosa más lógica del mundo, ¿cómo no se van a publicar revistas dedicadas sólo y exclusivamente a los aviones cuando medio mundo viaja ya en avión? Y, efectivamente, en la página 81 aparecen fotografiados, Hidalgo, en pijama, junto al impresionante Perico, y en torno a ellos un escrito titulado, Ambiente cordial… A veces. Perico ataca a Saint Exupéry, y dice así: En Cabo Juby siempre existió un gran clima de cordialidad, aunque algún accidente aislado lo acompañara, como en el caso de la agresión que sufrió el propio Saint Exupéry por parte de un perro de la guarnición española.

    La anécdota la relata Hidalgo porque fue él quien propuso la idea de que, con el fin de ayudar a la guardia nocturna, se trajera un perro de presa de las Canarias -al que bautizaron con el nombre de Perico- para que espantara a los merodeadores del fuerte. Cierta noche, los aviadores oyeron los ladridos de Perico mezclados con gritos de auxilio procedentes del exterior del fuerte y al acudir con luces se encontraron con que el perro había hecho presa en el hombro de Saint Exupéry y no le soltaba pese a las peticiones y forcejeos de sus dueños. Finalmente Hidalgo golpeó la cabeza del animal con un montante de avión consiguiendo que el can soltara al infortunado aviador francés. Saint Exupéry tan sólo salió del percance con algunas magulladuras y un fuerte ataque de nervios de los que se restableció días después.

    Este hecho acontecía en 1928. Importante, muy importante este documento gráfico. Muy pocas, poquísimas, fotografías conocemos de esa época. De los perros de presa canarios de principios del siglo XX hasta finales de la década de los cincuenta, debido a la escasez de fotografías que se han podido recopilar, es muy difícil formarse una idea objetiva respecto de sus características morfo-fenotípicas, habida cuenta, además, la cantidad de cruces que por aquellos años se llevaron a cabo con el propósito de obtener perros para las pechadas (peleas).

    No han sido pocos los estudiosos de los perros de toro, de presa, alanos, chatos, etc., españoles. Y no han sido menos las tesis expuestas respecto de sus orígenes, cruces, funciones que cumplían, y demás. Tras largos años de estudio, y reflexión, del origen, función, cruces, etc. de los perros de presa canarios, uno llega a la conclusión que no es posible su estudio si se les desvincula de los peninsulares. Quiero decir con esto que si en la España peninsular hubo perros de toro “chatos” en Canarias también, presas de caño nasal recto y sin prognatismo, evidentemente en Canarias también, y la razón de que ello fuera así no tiene más que una explicación, a Canarias, fueron traídos de la España peninsular, como de la España peninsular fueron llevados a las Islas Baleares. Y fueron traídos no sólo y exclusivamente una vez, en los primeros tiempos de conquista y colonización, no, fueron traídos en distintas épocas, para el refresco de las castas introducidas en las primeras fechas, y es lógico suponer que eso vino ocurriendo hasta finales del siglo XIX, o primeras décadas del XX.

    El perro Perico, analizado en detalle, en la medida que la fotografía nos lo permite, podría muy bien ser clasificado dentro del grupo de los perros de toro llamados chatos (bulldogs españoles para los ingleses del siglo XIX -de los que llevaron un buen número de ellos a Inglaterra para la reconstrucción de su Bulldog-. Perico tiene la cabeza algo convexa, caño nasal corto y respingón, labios recogidos, y evidentemente prognato, el cuerpo grande, macizo, compacto, extremidades anteriores rectas, perfectamente aplomadas (como en la fotografía está sentado nada podemos decir de las extremidades posteriores, pero sin duda se corresponderían con las anteriores).

    A la vista de la fotografía de Perico lo primero que a uno se le ocurrió fue realizar un estudio comparativo con razas que en principio pudieran serle afines, como son el Bulldog Inglés de finales del XIX y primeras décadas del XX, y el Bullmastiff de las mismas épocas. Nada, a mi modo de ver Perico era un perro diferente, muy diferente. Entonces echamos mano de nuestro archivo, en el que hay fotografías, grabados, dibujos, etc., de perros de presa (Canarias-España) de distintas épocas, y hallamos dos perros (que incluimos a modo de ilustración) cuyas cabezas son extraordinariamente similares a la de Perico. El primero, aparecido en El Nuevo Libro del Perro, de Robert Leigthon (1911), y el segundo, representado en una placa de bronce de 1625 encontrada en París (se exhibe en el Museo Británico).

    El parecido de la conformación craneal, los rasgos en su conjunto de la cabeza de Perico, con esos dos perros no es producto del azar sino de un parentesco, a mi modo de ver, incuestionable. Quiere esto decir que el perro de presa español vulgarmente llamado chato, Bulldog Español para los ingleses, se conservó en Canarias hasta finales de la década de los treinta, probablemente finales de los cuarenta. ¿Qué ocurrió después?

    En la España peninsular se extinguieron todos los perros de presa (alanos, chatos, etc.) poco más o menos por las mismas fechas. Que nadie se rasgue las vestiduras si digo (basándome en la realidad) que las distintas castas de alanos, presas, chatos, antiguos de la Península Ibérica e Islas Baleares no queda ni rastro. Los actuales Ca de Bou y alanos peninsulares son un intento de reconstrucción de aquellas razas. Sabido es que las reconstrucciones nunca son tales sino nuevas razas, si es que llegan a ser tales, a las que se les da, o adjudica, el nombre de las fenecidas.

Manuel Curtó Gracia

Publicado en “Canidapresa Magazine”, Marzo-Abril 2001