El Perro de Presa Canario, su funcionalidad. - Irema Curto Kennels
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El Perro de Presa Canario, su funcionalidad.

    Todas las razas caninas existentes en el planeta tierra fueron creadas por el hombre para cumplir una determinada función, o varias. Este es un hecho incuestionable. El lobo es domesticado y convertido en perro cazador, pastor, guardián del poblado y pertenencias de los humanos con los que convive. Mediante la selección, con el tiempo van apareciendo lo que hoy entendemos como razas. Los perros de pastor, los perros rastreadores, los galgos, capaces de alcanzar en un mínimo de tiempo al animal al que se pretende dar caza, los perros de madriguera, los perros de presa, robustos, poderosos, utilizados en la caza mayor desde tiempos ancestrales, y en la guerra, etc.

En el pasado lo superfluo, la inutilidad, no se aceptaba en ningún can. La diversidad de tipos y tamaños no era un producto del azar. El hombre hace a los perros grandes o pequeños, veloces o potentes, temperamentales, aptos para la guarda y la defensa, según sus necesidades. Quiere ello decir que los canes (con toda su diversidad racial) son la consecuencia de una necesidad vital: la supervivencia de la especie humana. No es concebible la evolución del hombre como animal inteligente, su diversidad cultural, sus grandezas y sus miserias, sin el perro.

Claro que con la llegada de la era industrial todo, absolutamente todo cuanto el hombre proyecta, planifica, sueña, adquiere otros visos, muy distintos a los tradicionales. La caza, la ganadería, la propiedad privada de la tierra (cada vez más individualista) son sometidas a un cambio drástico. Y todo en nombre del desarrollo, del progreso, de la igualdad, de la justicia social, de las libertades públicas, etc. etc.

En cierto modo, y sólo hasta cierto punto, esta evolución, positiva en algunos aspectos y negativa en otros, ha afectado a los canes en general, especialmente en la sociedad llamada de consumo. El Perro de Presa Canario actual, descendiente directo en gran medida de los perros de presa de diverso origen, no puede sustraerse a semejantes condicionantes.

En las filas de la cinofilia moderna militan con demasiada frecuencia individuos de planteamientos e intereses francamente sospechosos. La producción de perros de todas las razas para la pura apariencia y la ostentación de la afición insulsa y vanidosa ha ido en aumento. Las exposiciones, en las que los perros no tienen más que mostrar sus contoneos y sus acicalados pelos (los que los tienen), son moneda corriente de fin de semana en todo el mundo desarrollado. Afortunadamente esa no es la única cinofilia. También existe la cinofilia de la utilidad, que es la que realmente le conviene al Perro de Presa Canario. Lamentablemente el club oficial de la raza hasta la fecha sólo se ha movido en el terreno de la cinofilia de la pura apariencia (la inútil), la fácil. Esperemos que las personas que rigen los destinos oficiales del Presa Canario cambien de planteamientos lo antes posible para bien del mismo.

DE CARA AL FUTURO

    Aportaciones muy positivas de la cinofilia moderna es la fijación genética de las cualidades más interesantes desde el aspecto funcional en aquellas razas llamadas de trabajo. El Presa Canario es un perro de trabajo, y en la medida que sea útil al hombre tiene el futuro asegurado, de lo contrario se quedará en lo que se han quedado muchas otras razas caninas, que en un momento se pusieron de moda y luego en un dos por tres han pasado a un segundo, tercer o cuarto plano de la cinofilia real.

De los molosos en general -vamos a dejar de lado el resto de las razas caninas- dicen, los que escriben sobre ellas, que son unos excelentes e insobornables guardianes, muy desconfiados con los extraños, inteligentes, equilibrados, y muy cariñosos y tolerantes con los niños. Esa es la literatura, claro está, después en la realidad con excesiva frecuencia se comprueba que semejantes aseveraciones no se ajustan a la realidad. La mayoría de ellos son aparatosos, pesados, mansurrones, dormilones, faltos de instinto de guarda, cargados de arrugas en su pellejo algunos, con exceso de belfos, que en cuanto se ven obligados a moverse y los rayos solares se hacen notar babean sin cesar, inseguros, displásicos en su mayoría, y con mucho volumen y peso, demasiado para ser funcionales. Pero claro está, los perros se crían para ser vendidos, y el ignorante-vanidoso confunde tamaño con calidad, volumen con funcionalidad, por aquello de que el burro cuanto más grande mejor, ande o no ande, y los compra convencido de que todo cuanto ha leído sobre ellos es verdad.

Del Presa Canario se han dicho tantas maravillas (el móvil no ha sido otro que el afán de vender), siguiendo el ejemplo de otros criadores de otras razas, se le ha idealizado tanto -la cinofilia moderna tiene estas cosas- que es multitudinaria la afición que de cuatro días para acá en torno a él se ha despertado. Visto el fracaso desde el punto de vista funcional (relativo claro está, en este mundo todo es relativo) del resto de las razas molosoides se recurre al Presa Canario como si fuera el no va más y lo nunca visto en cuanto se refiere a rusticidad, fortaleza física, instinto de guarda, insobornabilidad, fiereza sin igual en el ataque, y así se pregona a los cuatro vientos. Y se cría ya, como no podía ser de otra manera, en la mayor parte de los países europeos y americanos, las más de las veces con malos ejemplares, escasos conocimientos y poco deseo de información. Así vemos en Internet fotografías de supuestos presas canarios con aspecto de American Pit Bull Terrier, de Mastino Napoletano, de Bull Mastiff, etc. etc., y en las muestras que aquí y allá se organizan con sobrado entusiasmo y más que excesivo afán de vender al incauto presas canarios que nunca fueron tales, y en el mejor de los casos presas canarios producto de una muy deficiente selección.
Sin duda que la afición es imprescindible para iniciarse en la cría de cualquier raza canina, pero el desconocimiento y el afán de ganar fama y dinero desde el primer momento, impide a la mayoría elaborar un plan de cría basado en los conocimientos genéticos aplicados a la producción animal (en nuestro caso el Presa Canario), y lo más importante, hacerse con ejemplares de auténtica calidad, con los mejores orígenes, que sirvan de base para producir presas homogéneos, fuertes, con buena estructura, temperamentales, y con el mínimo de defectos, TÍPICOS, etc.

Con excesiva frecuencia se compran cachorros (machos y hembras) para destinarlos a la reproducción sin más, y ese es un gravísimo error, porque no todos los cachorros nacidos de padres excelentes sirven para la cría. Generación tras generación tenemos que seleccionar los mejores para ese fin, eso es los de estructura robusta y fuerte, fenotipo el que se describe en el Standard, fuerte temperamento e instinto de guarda, y sin displasia de cadera.

El criador está moralmente obligado a criar con hembras y sementales de verdadera calidad y con el mínimo posible de defectos. Y quien se inicia en la recría (del Presa Canario) tiene que pensar que los cachorros que ha adquirido para tal fin tienen que pasar la criba de la selección de la que venimos hablando, a no ser que se compren hembras y machos adultos confirmados, libres de displacía de cadera, de correcto fenotipo, etc. etc.

Es un error, repito, pensar que todo cachorro, por muy buen origen que tenga, una vez adulto servirá para la recría.

Manuel Curtó Gracia
Publicado en la Revista “Canidapresa”
Nº 3 – Mayo – Junio, 1998.