En defensa del Presa Canario

En 1974 doy mis primeros pasos en busca, y estudio, de los perros de presa que en Canarias había. En esas fechas vivía yo en Gran Canaria. El 4 de Noviembre de 1975, la Real Sociedad Central de Fomento de las Razas Caninas en España reconoce mi afijo Irema Curtó con el número 896. En 1977 nace mi primera camada de perros tipo presa de Boby y Piba. Desde ese año criamos perros de presa canario sin interrupción. A estos perros en Canarias se les llama perros de presa desde su introducción en Canarias por los conquistadores y colonos desde la Península Ibérica.

Como cuento en mi libro El Perro de Presa Canario, su Verdadero Origen, publicado en 1991, es a partir de mis primeros escritos que se empieza a hablar de estos perros como si de una raza canina se tratara: Perro de Presa Canario por criarse y seleccionarse en las Islas Canarias. Lo cierto es que a finales de la década de los setenta ni quedaban perros de presa de raza ni había consciencia de raza entre los pocos aficionados que había en las islas. Fuera de las islas era, por esas fechas, totalmente desconocido.

Es del todo pertinente dejar claro que solamente se pueden considerar perros de presa canarios aquellos ejemplares que han nacido en Canarias, o descienden, cien por cien, de presas nacidos en Canarias. Todos aquellos ejemplares hijos o descendientes de cruces totalmente o en parte realizados fuera de nuestras islas no son perros de presa canarios por más que así los llamen.

El Dogo Canario –que fue reconocido por la FCI en su momento- es una rama escindida del Perro de Presa Canario. La denominación Dogo Canario es nueva y obedece a interesas económicos de las personas que en su día optaron por el cambio de denominación de sus perros, del estándar de la raza, y del club que dirigían.

IREMA CURTÓ sigue criando perros de presa canarios basándose en el estándar tradicional en el que se admiten las capas bardina, negra, leonada, arena, uniformes o con manchas blancas: calzados, corbatos, bragados, caretos, procurando, mediante selección, mantener las cualidades físicas y psíquicas que le dieron fama en el pasado.

Pero no somos los únicos que criamos el genuino Perro de Presa Canario, muchos otros los crían en y fuera de canarias.

Me parece del todo conveniente recordar, por el bien del Perro de Presa Canario, que la calidad se obtiene mediante la selección: carácter, temperamento, instinto de guarda, salud física (radiografías de cadera, y si se hacen de codos tanto mejor), y el ADN, que garantiza la progenie que consta en el pedigrí. Sin el certificado de Libre de Displasia de Cadera y el ADN el criador no puede garantizar al comprador la salud de las caderas y la verdadera paternidad de los progenitores que utiliza en la reproducción –hay muchos criadores que mienten respecto a los progenitores de sus cachorros (¿quién controla las cubriciones y los nacimientos?, nadie-). Eso no beneficia a la selección y mejora de la raza, y el comprador debe tenerlo en cuenta. Es cierto que un perro producto de una buena selección se vende más caro, pero hay más garantía de que el ejemplar adquirido sea de mucha más calidad, bien sea para compañía, guarda, etc. o para la reproducción.

La displasia de cadera es un verdadero problema en las razas caninas. El Perro de Presa Canario no es una excepción. Utilizar en la reproducción ejemplares sin radiografiar es criar a ciegas. Criar con perros displásicos es garantizar la displasia de cadera en la progenie. Conviene recordar que los cachorros no nacen con displasia de cadera, pero sí con predisposición a padecerla. La displasia de cadera, y la de codos, aparece con el desarrollo. De padres, abuelos, bisabuelos, libres de displasia de cadera, el porcentaje de cachorros con predisposición a padecer dicha patología será muy inferior al de padres, abuelos, bisabuelos displásicos. Trabajemos pues para que el Perro de Presa Canario sea lo más sano y completo posible.

Manuel Curto Gracia

Marzo 2010