El Presa Canario y el Dogo Canario son dos razas diferentes.

No somos los defensores del Perro de Presa Canario los que decimos que el Dogo Canario y el Perro de Presa Canario son una misma raza; son los criadores (y afines) de Dogo Canario los que se empecinan en que son la misma raza. Y tiene su explicación la cosa. Lo de DOGO CANARIO no vende. Vende la denominación Perro de Presa Canario. Es así de simple. Si pudieran estos criadores (y afines), con la directiva del club que representa a la cabeza, volverían a la denominación tradicional, la que los criadores del Perro de Presa Canario representamos. La harían desaparecer de la esfera terrestre por los nefastos resultados que de su promoción han obtenido a la hora de intentar vender sus productos. Simplemente por esa razón (la venta), porque la denominación en sí, tradicional o nueva les da absolutamente igual. Las ventas, eso es, lo único que les ha interesado e interesa. Pero eso no es posible, porque aunque se lo pidieran, la Federación Cinológica Internacional no daría marcha atrás. Pero es que al margen de la denominación Dogo Canario está el perro (que denominamos raza), y su estándar.

Los criadores de Perro de Presa Canario tenemos como guía el Patrón Racial de la raza, un patrón racial elaborado desde hace muchos años (producto de consenso entre los criadores más significativos a la sazón de ambas provincias canarias) en el que se describe al animal y su capa minuciosamente. Para quienes no lo hayan leído diré que los mantos más característicos del Perro de Presa Canario son el bardino, el leonado, y el negro, pudiendo presentar todos ellos manchas blancas en las extremidades, en el bajo vientre, en el pecho, alrededor del cuello, en la cara, y en la cola.

Los criadores de Dogo Canario crían tomando como guía su Patrón Racial (reconocido por la FCI en junio de 2001) en el que sólo se aceptan los mantos atigrado, leonado, y arena –aunque en este estándar se menciona el color blanco, en la realidad el club de la raza no lo acepta. Hace muchos años denuncié por medio del diario El Día (Tenerife) que el Club Español del Perro de Presa Canario (hoy del Dogo Canario), o sus directivos y socios, a la hora de criar no tomaban como guía el Patrón Racial reconocido por la Real Sociedad Canina de España, y que estaban criando un perro con cierto parecido al Bullmastiff, en el que sólo se aceptaban como mantos característicos en atigrado, el leonado y el arena, con máscara negra en los tres casos sin exceder la altura de los ojos.

En cierta charla dada a los directivos y socios del CEPPC sobre genética aplicada en la cría de perros, un profesor de la universidad (no especializado sobre esta materia) de San Cristóbal de La Laguna, recomendó a los asistentes que utilizaran indiscriminadamente el Bullmastiff en sus cruces para llegar a corto plazo a consolidar la raza. Al parecer esta recomendación surtió efecto. El estándar aprobado por la FCI, al margen de las consideraciones relativas a su origen (la referencia al Perro Majorero como base genética de los perros del club de marras, totalmente falso por supuesto), en esencia es un calco más hecho del estándar del Bullmastiff. A lo largo de varios años, los criadores del CEPPC con frecuencia utilizaron en sus cruces al Bullmastiff, eso sí, a escondidas, para que no trascendiera. El baile de papeles falsos entre los criadores de dicho club ha sido (y sigue siendo) una constante durante muchos años. Y sigue ese baile de papeles.

Respecto a las diferencias morfológicas, fenotípicas, y funcionales entre el Perro de Presa Canario y el Dogo Canario son muy evidentes.

El Perro de Presa Canario es un animal robusto y atlético, dinámico, de costillar amplio, pero no de barril, y profundo, de extremidades fuertes y correctamente aplomadas, paralelas entre sí. Su cabeza –la cabeza es la parte del animal que mejor define o caracteriza a la raza- proporcionada (6-4), de caño nasal recto, nunca respingón, o ligeramente respingón, la depresión naso-frontal apenas perceptible, el canal fronto-craneal bien abierto, el cráneo plano, o apenas convexo, los belfos recogidos, no colgantes, los maseteros bien desarrollados, la mordida en tijera, los ojos de mediano tamaño y mirada atenta, inteligente, como si de una persona se tratara.

El Dogo Canario suele estar más cerca del suelo, quiere esto decir que sus patas por lo general son más cortas, y con frecuencia desviadas, las angulaciones más rectas (el porcentaje de displasia de cadera en esta raza suele ser altísima), el costillar tirando a cilíndrico y menos profundo –en el trabajo este perro se asfixia con facilidad y se cansa mucho antes que el Perro de Presa Canario-, su cabeza suele ser convexa, la depresión nasofrontal con frecuencia suele ser pronunciada, el canal frontal en la mayoría de los ejemplares es casi inexistente, los belfos colgantes, los maseteros poco desarrollados, las arrugas en su cabeza suelen ser abundantes, y presentar con cierta frecuencia un ligero prognatismo y ausencia de premolares. Este can, a diferencia del Perro de Presa Canario, es más torpe en sus movimientos, aprende con más dificultad, no responde bien al adiestramiento de defensa, ataque y persecución, su instinto de guarda es muy bajo, enferma con facilidad, y es poco longevo, quiere esto decir que envejece pronto y muere a una edad en la que el Perro de Presa Canario se mantiene joven, perfectamente saludable y apto para el trabajo. Yo sostengo que esta longevidad al Perro de Presa Canario se la proporciona el alto porcentaje de sangre del Perro de Ganado Majorero que corre por sus venas.

La descripción que acabo de hacer del Perro de Presa Canario no es producto de un capricho mío, es una realidad comprobable. E igualmente cierta es la descripción del Dogo Canario. Y ambas realidades tienen su explicación. Al Perro de Presa Canarios se le cría y selecciona para el trabajo. Al Dogo Canario se le cría (no se le selecciona) pensando en las exposiciones, para así luego poder vender hijos de campeones. ¿Campeones de qué?, digo yo siempre.

Manuel Curto Gracia