Me parece del todo conveniente decir una vez más que el Perro de Presa canario, el antiguo Presa Canario, el famoso peleador, el inigualable perro boyero canario, el incomparable guardián de casas y haciendas ya no existe. Los últimos ejemplares de pura raza, que se podían contar con los dedos de una mano, se cruzaron con perros foráneos en estos últimos años en el intento de recrear la raza. Y la cosa (el intento de recrear la raza) se hizo tan a lo bruto que el torrente genético de las razas foráneas ha sido tan grande, por demasiados cruces en poco tiempo, que la herencia de los presas canarios apenas se aprecia en la abundancia de perros actuales.

Dicho esto vamos a hablar del prognatismo en los perros de presa canarios propiamente dichos.

Es bien sabido, entre los viejos peleadores de perros de estas islas, que el prognatismo en los ejemplares contendientes era un defecto que los situaba en condiciones de inferioridad en la pelea, defecto que, mediante la selección, erradicaban cuando éste se daba. Claro está que había perros prognatas que peleaban bien, pero debido a este defecto se les iba la presa mucho antes que a los que tenían una perfecta mordida en tijera o tenaza. ¿Pero eran prognatas los perros de presa de la tierra, de Canarias, los tradicionales, aquellos descendientes de los perros de presa españoles?, ¿o ese prognatismo se introdujo con la importación, ya en nuestro siglo ¿o fue antes?, de los bulldogs ingleses? No sabemos. Cuanto mayor sea el prognatismo peor presa. Un  perro prognata no puede igualarse, no sólo en la pelea, tampoco en la caza mayor, a un perro con mordida en tenaza o tijera.

Los creadores del Dogo Argentino sabían esto muy bien, y se cuidaron muy mucho de que sus perros no fueran prognatas. El Dogo Argentino fue creado para la caza mayor, no para la pelea, y es un extraordinario perro de agarre. Si a un Dogo Argentino se le va la presa en el momento más crítico, mal asunto. Si al Perro de Presa Canario se le va la presa en el momento más crítico de la pelea, mal asunto.

¿Pero vamos a echar a pelear ahora, en nuestros días que tanto se habla de humanitarismo para con los animales, de no violencia, de la conservación de las especies animales, de ecología, a nuestros perros? Por supuesto que no se trata de nada de eso. Se trata de que si hablamos de una raza canina llamada Perro de Presa Canario hemos de ser consecuentes con la realidad de sus partes anatómicas. No podemos engañarnos, e intentar engañar a los demás. El Perro de Presa Canario no era prognata, y se consideraba defectuoso al que sí lo era. ¿Y esto por qué? Pues sencillamente porque este can estaba pensado, desde muy antiguo, para hacer presa en otros animales, congéneres o no. En nuestros días, debido a la utilización de razas foráneas prognatas, para la recreación del Perro de Presa Canario, nacen productos prognatas, y no intentemos justificar esos productos. El Perro de Presa Canario no lo era, y si queremos que nuestros presas se asemejen a aquellos del pasado no utilicemos en la reproducción a  individuos que ostenten ese defecto.

Claro está que esta cuestión del prognatismo no se resuelve en dos días. Hay que seleccionar sin escrúpulos generación tras generación.

Publicado por el autor en El Día el 16 de noviembre de 1984.