Erradicación de las displasias.

INTRODUCCIÓN

   La displasia de cadera en el perro ya fue relatada en 1935 por Schenelle y, desde entonces, se han publicado muchos artículos y libros, y cada uno de ellos ha aportado algo al conocimiento de esta anormalidad.

    Cuando se reconoció que era un problema básicamente canino, comenzaron las investigaciones que están dando más respuesta a las numerosas cuestiones de criadores y aficionados. Así pues, intentaré explicar las bases elementales, tanto de la Genética como de un programa elemental de cría, con vistas a ir reduciendo la incidencia de la displasia de cadera en el perro.

TEORÍA EXPLICATIVA DE LA DISPLASIA

    El perro puede ser comparado a unas estructuras arquitectónicas elementales que constan de muchos diseños, desde casas muy pequeñas a rascacielos. También en el perro hay razas muy pequeñas y de tamaños muy grandes. En ninguna especie animal doméstica existe tal variedad, con razas genéticamente determinadas.

    Siguiendo el símil, una sólida estructura arquitectónica está formada por unos buenos cimientos y paredes maestras, así el perro tendrá una buena estructura, que corresponde, por supuesto, con su sistema esquelético.

    La articulación de la cadera es la parte del esqueleto que une las estructuras de los miembros posteriores a la pelvis. Es el punto principal que conduce toda la fuerza generada en las “patas” al resto del cuerpo.

    La articulación de la cadera está formada por la cabeza del fémur y el acetábulo del coxis y su función normal depende de la fijeza y correspondencia entre la cabeza y el acetábulo. Ambas superficies óseas están cubiertas por un cartílago muy suave. La articulación a su vez queda rodeada por un tejido conectivo llamado “cápsula articula”. Cápsula donde se produce un líquido llamado “sinovia” cuya misión es lubricar y nutrir el cartílago articular. Además la articulación está compuesta, y “agarrada”, por las inserciones musculares, por la cápsula y el ligamento redondo.

    El normal desarrollo de la cadera desde el nacimiento del cachorro a la madurez se determina por la buena forma de fijación que se desarrolle entre todas las partes de la articulación. Diversos estudios han demostrado que la displasia no está presente en el momento del nacimiento pero se desarrolla con el crecimiento o cuando los perros son adultos.

   “DISPLASIA” significa literalmente “MAL DESARROLLO” y en ella la fijeza de la articulación se pierde, alterando la armonía del movimiento articular. Pérdida que se demuestra por radiografías. Podremos ver la separación que existe entre la cabeza y el acetábulo (subluxación), y el resultado de tal separación es una anchura del espacio articular que ejerce presión sobre los componentes articulares y una superficialidad del acetábulo, y por ello la cadera reacciona mediante cambios de tamaño del hueso, forma y estructura, en cambios del cartílago articular y del líquido sinovial, siendo el resultado final una forma de artritis, osteoartritis o enfermedad degenerativa de la articulación. En estos cambios existen diferentes grados de lesión que van desde la mínima subluxación hasta graves reacciones del hueso u osteoartritis. El perro displásico sufre una debilidad de su estructura, que depende del propio individuo, y del grado de lesión, y puede detectarse rápidamente, o puede tardarse cierto tiempo. Los movimientos del perro displásico revelan el estado anormal, o de cojera, existiendo también los síntomas de dolor o disconfort varios.

    Generalmente se clasifican en dos fases: aguda en cachorros de tres a doce meses, o crónica con síntomas de artritis o artrosis, en perros adultos. La agudeza de los síntomas depende también de la adaptación del individuo al problema y al medio ambiente en el que vive el perro.

    Los hallazgos radiográficos no se correlacionan necesariamente con los síntomas clínicos. Un perro displásico puede tener notables cambios radiográficos sin evidenciar marcha anormal o dolor, y al contrario, puede ocurrir que el perro tenga leves cambios radiográficos y sin embargo notable cojera o dolor.

ETOLOGÍA

      La displasia está considerada como un carácter hereditario que está controlado en el “genotipo” de cada individuo y que está formado por los “genes” recibidos de los padres, la mitad del padre y la otra mitad de la madre.

    Todos los trabajos científicos publicados están de acuerdo en que existe una base genética para la displasia, aunque existen diferencias de interpretación en el sistema de herencia y el modo que los genes la transportan. Podemos hacerlo por mecanismos diferentes, como metabolismo de los estrógenos, masa muscular, según el espasmo del músculo pectíneo, el volumen del líquido sinovial, etc.

   El concepto más generalizado es que la displasia es un carácter “poligénico”, es decir que son muchos “genes” los que afectan al carácter “displasia”. Este concepto se admitió en 1960, y ha sido confirmado por diversas investigaciones realizadas hasta 1970. En 1974 se publicó otra investigación según la cual hay al menos “un par de genes recesivos” y el resto se serían para “modificar” tal efecto. Por lo tanto según este tipo de herencia la displasia de cadera sólo puede ser controlada a través de una selección de los reproductores. Los caracteres “poligénicos” de la displasia tienen un promedio de hallazgos, o características, que van desde los más deseables a los menos deseables. Por ejemplo, cruzando dos perros de conformación ideal se puede esperar que el resultado sea una descendencia de conformación ideal, en comparación con otros cruces en que los dos padres o uno de ellos no fueran de conformación ideal.

    Por tanto los cruces entre perro normal y una perra normal, producirán más cachorros normales, que si los padres son displásicos o uno es normal y otro es displásico. La apariencia o “fenotipo” de las caderas oscilará de “excelente” a “displasia aguda” con todos los grandes intermedios.

    Los caracteres “poligénicos” de la displasia también están influenciados por el medio ambiente que les rodea y así éste puede disminuir o aumentar los efectos del potencial genético. La mayor influencia negativa está causada por la sobrealimentación. Una mayor ingesta de una dieta calórica suele causar un temprano desarrollo de la displasia, o más severos displásicos, que un consumo normal de dieta más baja en calorías, que ha escondido el defecto más tiempo, pero no modifican el “genotipo” en ningún caso cuando éste está presente en el perro.

PROGRAMA DE SELECCIÓN

    Hace algunos años se admitía como bueno cruzar un perro “normal” con otro u otra “displásico medio”, pero es un grave error. A través de los años viene comprobándose que este cruce da una mayor incidencia de displasia, por lo que, comprobado estadísticamente en gran número de proles, debemos desechar tales cruces.

    Propongo un programa de selección, que debe divulgarse al ser el único efectivo, aunque también hay que señalar que para llevarlo a la práctica con éxito requiere la cooperación, honestidad y apertura, entre los varios criadores.

Los puntos a considerar son:
1- Cruzar sólo “normal” con “normal”.
2- “No utilizar”
a) Perros normales procedentes de camadas con alta incidencia de displasia.
b) Perros normales procedentes de uno o ambos padres displásicos.
3) Escoger como padres aquellos machos con pedigrí normal, y que podemos observar que produjeron muy pocos, o mejor, ningún descendiente displásico.
4) Cooperación entre varios criadores para comprobar las proles e identificar los padres-machos que sean “superior”.
5) Escoger como hembras aquellas madres que sus fenotipos en relación a la displasia, sean superiores al de sus padres y al promedio de la raza.
6) Cuando se consiga bajar la frecuencia de la displasia, será cuando se podrán realizar los estándares de selección “superior” para machos y hembras como reproductores.

DIAGNÓSTICO DE LA DISPLASIA

    Un programa de selección requiere un estándar para identificar los perros que deberemos escoger con unas características deseadas, por lo que habrá que describir un criterio para diagnosticar la displasia.

    La profesión veterinaria de todos los países ha logrado una evolución positiva, y aceptada, mediante el estudio radiográfico en el que se describen como hallazgos radiográficos la subluxación, la remodelación de la cabeza del fémur y del cuello femoral, superficialidad del acetábulo y degeneración secundaria de la articulación.

    La aplicación de los criterios radiográficos establece un estándar para cada raza y para cada edad, organizados y controlados por distintas fundaciones como la OFA (Orthopedic Fundation for Animals) para USA y la FCI (Federación Cinológica Internacional) para Europa, señala la edad de un año para el Pastor Alemán y razas de menor peso, y de un año y medio para aquellas razas de mayor peso y tamaño.

    La posición radiológica es constante para ambas entidades y requiere una exacta posición que sólo se consigue bajo anestesia general o profundo tranquilizante. Se establece que los fémures estarán paralelos, las rodillas rotadas hacia dentro, las rótulas situadas en la línea media del fémur, la pelvis simétrica incluyendo el ala del ilion y rodillas. Repetimos que la posición radiográfica es imprescindible para el diagnóstico. También es necesario que la calidad de la radiografía permita apreciar el borde del acetábulo (cazoleta) a través de la cabeza femoral así como la trabécula ósea del cuello y cabeza por lo que la penetración radiográfica y el contraste de la placa requieren un buen aparato de Rayos X.

   Las evaluaciones diagnósticas radiológicas dependen de los estándares aceptados por cada país y cada Club Canino; unos dan grados de “libre”, “transitorio”, “displasia ligera”, “moderada” y “severa”, otros dan “excelente”, “bueno”, “regular”, “límite” y “displásico”.

SÍNTOMAS DE UN PERRO DISPLÁSICO Y CONSEJOS ÚTILES A UN DUEÑO DE PERRO DISPLÁSICO

    A veces no hay síntomas llamativos y también aparecen camuflados por el carácter del perro. En general se sientan más tiempo que caminan, se levantan con cierta dificultad especialmente en suelos resbaladizos como terrazo, parquet o similar, caminar con especial “bamboleo”, saltan “como canguros o conejos”, en el movimiento de sus extremidades traseras, notan molestias al estirar sus remos traseros, a veces balancean el cuerpo sobre los remos anteriores, y vistos por detrás tienen el contorno en forma de “pera”.

    Pero la displasia no es una tragedia, excepto si deseábamos utilizar en la reproducción el ejemplar que la padece, porque muchos perros viven sin sufrir lo más mínimo. Debe permitírseles el ejercicio moderado, pero no forzarles a saltar, ni jugar con pelota, etc., entrenarles en obediencia, rastreo, caza, pero no excesivamente, no dar cantidad excesiva de comida para que no engorden, evitarles pisos lisos y resbaladizos y dar terapéutica física, o complejos minerales compensados.

    No cruzarles bajo ningún concepto, incluso castrar las hembras y vasectomizar los machos.. Los perros displásicos pueden ser, y son de hecho, unos inmejorables animales de compañía. Acorde con la edad, raza, cojera o síntomas, los dueños deben consultar con el veterinario sobre los posibles tratamientos médicos o quirúrgicos que modernamente existen tales como triple osteotomía pélvica, pectinectomía, artropatía, y la moderna prótesis de cadera con sistema modular que ya se encuentra en España al alcance de muchos veterinarios y al bolsillo de los propietarios.

    Ahora una novedad para criadores muy críticos y avanzados, ya existe en España el diagnóstico precoz y orientativo de la displasia de cadera a los 4 meses de edad. Con el sistema radiográfico de Distracción radiográfica o sistema PennHip ya a esta edad puede obtenerse una orientación sobre los cachorros que han de elegirse para su crianza, o conocer los que serán probablemente displásicos al año de edad.

Por el Dr. Miguel Ruiz, Clínica Mediterráneo-Madrid. Académico Correspondiente en la A.C.V. y la de Cataluña.