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La realidad no se puede ocultar. Existe polémica en torno a los perros de presa canarios, por más que el señor Martín Bethencourt se empeñe en convencernos de lo contrario.

En La Provincia –diario de las Palmas de Gran Canaria– aparecido un artículo titulado, «No hay polémica entre Las Palmas y Tenerife sobre los galardones al Perro de Presa Canario», firmado, Manuel Martín Bethencourt. En este artículo el señor Martín vierte, una vez más, toda una retahíla de verdades a medias y mentiras que nos son desobras conocidas. Y arremete contra Clemente Reyes Santana, destacado aficionado a los perros de presa canarios y autor de varios artículos publicados en la prensa diaria de Las Palmas y en la revista El Mundo del Perro. El señor Martín menciona en su artículo, reiteradamente, al señor Reyes porque éste ha denunciado públicamente en alguno de sus artículos los tejemanejes del Club Español del Perro de Presa Canario en ambas provincias y cerca de la Real Sociedad Central Canina Española.

Dice el señor Martín (escribe) que el club denominado Faykán, de Las Palmas, es el club mayoritario de la provincia vecina, cuando es de todos sabido que el club mayoritario, con mucha diferencia, es el Club de Perros de Presa Canarios, con cuya directiva se han reunido anteriormente en distintas ocasiones, y con el que en estos momentos tienen pendiente un contencioso que se está llevando por la vía judicial. Y como con los miembros de este club no han sido capaces de ponerse de acuerdo en un solo punto echaron mano del otro club, cuyo único miembro destacado es el señor Delgado. Sí, y utilizan a este señor para lograr lo que les interesa, y esto es, meter el cazo en la provincia hermana con el fin de que la Sociedad Canina Española les reconozca su perro oficialmente. Claro que, el Perro de Presa Canario es de todos los canarios, no sólo de los miembros del CEPRC (que sólo tiene en cuenta a una parte de los criadores). La directiva del CEPPC ha pretendido que la Central Canina Española reconozca sólo los mantos bardinos y leonados, y como entre sus perros muchos son boquinos (prognatas) han pretendido que este defecto no fuera considerado como tal, cuando es de dominio público que los perros boquinos, de presa, nunca han sido típicos canarios, sino producto de cruces con Bulldog Inglés (y con Bullmastiff de un tiempo a esta parte). Y se han opuesto al reconocimiento del manto negro aduciendo que los perros de presa negros son producto de cruce con Gran Danés negro. Luego han dicho qué bueno, que en fin, que eso se puede negociar.

¿Y de los árboles genealógicos qué tienen que decir?

Esta es la historia y no otra. Y el otro club (Club de Perros de Presa Canarios ), que cuenta con unos cien socios, y quien sabe con cuantos perros, no se ha dejado manipular, y eso a la gente del CEPRC la ha puesto nerviosa. ¿ Por qué no le dice el señor Martín a «los buenos aficionados» que por iniciativa de este club gran canario se han reunido cientos de firmas, en Tenerife y en Gran Canaria, para obligar a la Sociedad Central Canina Española a celebrar la “mesa redonda” en Canarias, en la que podamos sentarnos los distintos criadores representativos, pertenecientes a clubs o no, sin excluir a nadie, para debatir sobre el Perro de Presa Canario y elaborar el proyecto de estándar como se nos prometió? Claro que los miembros de la directiva del CEPRC no quieren que esta mesa redonda llegue a ser una realidad.

No hay oposición por parte de nadie a que se reconozca oficialmente el Perro de Presa Canario como una raza más española autóctona de las Islas Canarias, no. La oposición es contra la engañosa política del CEPRC, contra su demagogia, contra su farsa. En este asunto o entramos todos o rompemos la baraja. Los componentes del Club de Perros de Presa Canarios, de Gran Canaria, Clemente Reyes Santana, Manuel Curtó Gracia ( quien suscribe ) y otros aficionados y criadores estamos dispuestos a sentarnos a una mesa con la directiva del CEPRC y con los representantes de la Comisión de Razas Caninas Españolas que quieran desplazarse para tal fin a Canarias desde Madrid, para debatir sobre el Perro de Presa Canario, para la elaboración de un proyecto de estándar, y hacer así posible el posterior reconocimiento oficial de este can canario. Pero, claro, la directiva del CEPRC no quiere sentarse con quién suscribe, con Clemente Reyes Santana, y con la directiva del Club de Perros de Presa Canarios. Tienen miedo, miedo a perder el protagonismo en una mesa redonda (democrática) en la que haya otras personas que tengan más que decir y mejor sobre el Perro de Presa Canario. Si las únicas voces son sus voces no cabrán los desmentidos y quedarán como los únicos y verdaderos. ¿Y qué opinan al respecto los señores de la Canina Central Española?, ¿qué opina su presidente, el señor Valentín Alvarez?, ¿qué opina don Carlos Salas Melero, miembro de la Comisión para las razas caninas españolas? A ellos tampoco les hace gracia el sentarse en una mesa en la que tengan que escuchar, más que hablar. A ellos les agrada hablar, exponer, con sus juicios previos, dictar, aunque después digan qué no, que ellos están de mediadores. Los señores de la Central Canina Española mal uso hacen de los cargos que desempeñan, mal cumplen con su función. Este asunto del Presa Canario se podía haber zanjado ya y todo el mundo estaría contento. La mesa redonda que nos prometieron tenía que haberse celebrado hace tiempo. Pero La Real Sociedad Canina de España está que  sí, que si no le hace el juego al CEPRC, desoyendo todas las denuncias, todas las propuestas, todos los descontentos.

Y volvamos sobre la presentación de esos perros en la XV Exposición Internacional de Otoño de Madrid. «Tras la Marquesa y el Faycán existen años de selección y afán de mejora», dice el señor Martín Bethencourt. Decir eso no compromete a nada y la gente que lo lee, o lo oye, se queda tranquila, y se  lo cree, pero eso no es así. Publiquen ustedes el árbol genealógico de Marquesa, y el de Faycán, el verdadero, para que todo el mundo sepa algo de sus orígenes, porque hasta la fecha ustedes no han dado a conocer nada sobre este particular. Y no den los nombres de los perros sólo, entre paréntesis pongan la raza o el tipo de cruce de los ejemplares nombrados. Y fueron invitados a presentar esa pareja (Faycán  y Marquesa) por la Central Canina Española, dice. Muy bien, ¿y quién seleccionó esos dos ejemplares? Díganlo, por favor, para que todo el mundo se entere.

El señor Salas Melero, ante mi temor, me dijo por teléfono que esperaba que Valentín Alvarez (Presidente de la Canina Central Española) respetara la palabra dada referente a la mesa redonda que se nos prometió. Deduzco que el señor Alvarez no tiene palabra, y eso es muy grave en la persona más representativa de la Sociedad Canina de todos los españoles. Porque ha habido, hasta la fecha, tiempo más que suficiente para que ésta se celebrara.

Y una denuncia más. Señor Martín Bethencourt, hace unos dos meses un joven de pelo largo y tatuajes en los brazos le vendió a usted una cachorra hija de Mastiff por sesenta mil pesetas, cachorra que fue a parar al Puerto de la Cruz, quiero suponer que a casa de don Carlos Bengson Reverón, actual secretario de su CEPRC. ¿Para qué esa cachorra? Explíqueselo usted a la afición, al público en general. Pero cuidado, no les diga qué es que la perrita le gustó y la compró para que le guarde la casa. No, usted la compró para cruzar con sus presas, producto de cruces también. Esto que acabo de escribir fue el detonante que hizo estallar toda la polémica en torno a los presas canarios, los cruces. Cruces que se han ocultado. Y se ha dicho, se ha escrito, que no, que sus perros son auténticos autóctonos, recuperados de los pocos ejemplares que quedaban por ahí desperdigados.

Y me alude a mí, el señor Martín Bethencourt, sin hacer uso de mi nombre y apellidos, en el artículo que me ocupa. «Mucho me sospecho que su estilo, de palo y cuchillo –se refiere al señor Reyes Santana obedece a las enseñanzas de algún profesor no canario, gente de allende los mares». Sí, amigo lector, el ser de allende los mares es motivo más que suficiente para desautorizarme como aficionado (y algo entendido) a los presas canarios, según el señor Martín Bethencourt. Veinte años en Canarias, una esposa canaria, cuatro hijos canarios, y largos años dedicados al estudio, a la cría y selección del Perro de Presa Canario y del Perro de Ganado Majorero no me dan derecho a exponer verdades que se esfuerzan en ocultar, a denunciar fraudes que están a la vista de todos y que son fáciles de comprobar, a desenmascarar a un caballero sin caballo llamado Manuel Martín Bethencourt y a sus cómplices y partidarios del Club Español del Perro de Presa Canario.

Publicado por el autor en El Día el 10 de marzo de 1988.