EL PERRO DE PRESA Y SU SELECCIÓN - Irema Curto Kennels
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EL PERRO DE PRESA Y SU SELECCIÓN

    Criar buenos perros de Presa Canarios no es tarea fácil. Para empezar, lo más importante es hacerse con una hembra de presa verdaderamente sobresaliente, y aparearla con un macho realmente de calidad, y a ser posible lo más parecido a la hembra.

    La tendencia de muchas personas que se inician en la raza es comprar una cachorra y un cachorro, y cuando tienen la edad suficiente los presentan en las exposiciones, y cuando la hembra va por el segundo, o tercer celo, los aparean y a esperar. Y en lo primero que piensan es en el dinero que se van a ganar con la camada.

    Está claro que estas personas están abocadas al fracaso. Como en cualquier raza de trabajo (el Perro de Presa Canario debe serlo por encima de cualquier otra consideración), el macho, lo mismo que la hembra, debe ajustarse al estándar, hallarse libre de displasia de cadera, su carácter debe ser lo más equilibrado posible (por lo general nuestra raza lo es, pero también hay perros locos, o apocados, producto de una mala cría), y su temperamento a toda prueba. El Perro de Presa canario no solamente tiene que ladrar al enemigo y defender su territorio, una vez adiestrado tiene que ir al ataque con todas sus consecuencias. El ataque directo y sin reservas es el deseable, y la búsqueda del simulado delincuente.

    Recomendaría no criar con presas (machos y hembras) que no hayan sido radiografiados de cadera, y adiestrados mínimamente en obediencia, ataque y persecución. Esta premisa la mayor parte de los criadores en Canarias, en España en general, y en el extranjero, se la saltan a la ligera con excesiva frecuencia. Así nos encontramos con que el índice de perros displásicos en uno u otro grado y sin temperamento es muy alto. Sabido es que los perros de presa canarios del pasado tenían un alto instinto territorial y no conocían el miedo. Pero es que en el pasado a nadie se le ocurría criar con un macho y una hembra que no fueran de verdad sobresalientes en todos los sentidos.

    Hoy, con demasiada frecuencia, se utilizan en la cría presas que carecen de valor. Y tiene su explicación. De un tiempo a esta parte han proliferado por doquier criadores que lo desconocen todo, o casi todo, del Presa Canario, a los que el deseo de ganar dinero es lo único que los mueve.

    Uno, que lleva más de un cuarto de siglo criando y seleccionando presas, ante semejante espectáculo se queda atónito. Tenemos que empezar aceptando que la raza canina llamada Presa Canario no está consolidada, que la fijación genética todavía no se ha logrado, que los buenos ejemplares (de ambos sexos) son minoría, que generación tras generación nos vemos obligados a desechar buena parte de los cachorros a la edad de un año (aproximadamente) porque no dan la talla por los defectos que han sido expuestos -lamentablemente no son pocos los criadores que cierran los ojos y venden todo lo que producen-.

Manuel Curtó Gracia

Enero de 2001