¿PRESA CANARIO DE TRABAJO O DE EXPOSICIÓN? - Irema Curto Kennels
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¿PRESA CANARIO DE TRABAJO O DE EXPOSICIÓN?

    Para las vacas a mí que me den un buen perro de presa, me decía hace unos veintidós años don Gavino sentado a la puerta de su casa, en El Ortigal Alto en un taburete de tres patas artesanal, todo de madera, usado comúnmente para el ordeño de las vacas. Don Gavino murió no hace mucho a la edad de ochenta y tantos años, era campesino de toda la vida, lo mismo que Pancho el Rey, su vecino, y Luciano el Guardia, y Manuel el Caporal, y Polo Acosta y Acosta, como tantos otros que utilizaban los perros de presa para la guarda de sus casas, la conducción del ganado vacuno al pastizal, y de vuelta al establo (en Tenerife), lo mismo que Francisco Santana Santana, Panchito Saavedra, Salvadorito Rodríguez, Demetrio Trujillo, etc. etc. (en Gran Canaria). Y el que no tenía un perro de presa tenía un perro de ganado, o de la tierra que es lo mismo y que poco más o menos cumplía las mismas funciones. Está claro que nos referimos a los perros de presa del siglo pasado (porque ya estamos en el 2000, no lo olvidemos), de los perros de presa de principios de 1900 a 1950-60, que vivían con sus propietarios en el campo, porque campesina era la mayor parte de la población Canaria, no de ciudad como hoy. En esos años, lo mismo que en los siglos precedentes, el hombre tenía perros porque los necesitaba, para la guarda, para el manejo del ganado, para lo que fuera, y no se andaba con demasiadas contemplaciones con ellos, o cumplían su función o se les enterraba, muertos, no vivos, claro, porque como la carne de perro no se come…, decían sus propietarios.

    De unas pocas décadas a esta parte la realidad es muy distinta, con el desarrollo industrial, y todas las consecuencias que de ello se derivan, a la humanidad le ha dado por vivir en enormes concentraciones urbanas, cada vez mayores y más complicadas, y para matar el hastío, el tedio, el aburrimiento, la desazón que este modo de vida le ocasiona le ha dado por consumir todo cuanto su peculio le permite. Así el perro, o los perros de raza (aunque en ocasiones lo de raza sea un tanto relativo, dicho sea de paso), se ha, o han, convertido en producto de consumo. Bien analizado, llegamos a la conclusión de que a la mayor parte de los que compran un perro (hay quien no se conforma con uno, compra dos, o tres, o más, de la misma raza o de razas distintas) maldita la falta que les hace, pero se sienten bien con la posesión de ese can, o canes, y si es o son bravos muchíiiiisimo mejor (para algunos, claro está, hay quien los quiere decorativos, mansitos, nada peleones ni agresivos), pues la satisfacción es absoluta.

    Yo lo quiero para exposición, me gusta ir de exposición en exposición, y ganar premios, cuantos más mejor, sobre todo ceaces y cacibs, bueno, es que si gano un internacional ya me puedo morir, dicen los que quieren perros de presa canarios para exposición (presas canarios o lo que sean, que lo mismo da, porque es un hecho incuestionable que en el mundo hay muchas razas caninas, para todos los gustos, no solamente el Presa Canario, que según parece se lo acaban de inventar en Canarias, lo mismo que el Cane Corso en Italia mediante cruces (pero se lo han callado), el Alano Español en España, el Ca de Bou en las Islas Baleares, etc.

¡Hombre -salta el otro-, todas las razas caninas han tenido un principio, no vaya nadie a pensar que salieron así tal cual son ahora del Arca de Noé! Tiene usted razón -responde el interlocutor, que muy bien podría ser usted o cualquier otro-, todas las razas caninas han tenido un principio, aún las más añejas, así que no vayamos a ser tan tontos como para negarle la razón de ser al Presa Canario después de más de un cuarto de siglo del inicio de su reconstrucción-construcción. ¡No, hombre, pero qué bobadas dice usted! -salta un oficialista (miembro del Club Español del Presa Canario, o afín)-, pero si el Presa Canario es una raza que estaba ahí desde tiempos pretéritos, un poco abandonada, eso es cierto, y lo único que hemos hecho ha sido recuperarla, mira, esta foto es de 1918, y esta de 1942, y esta otra de 1960, y esta…, mira qué perro bardino con patas blancas, es de 1969, lo tenía Jaime el Pirulo.

    Bien, las discusiones entre perreros suelen ser interminables, contradictorias, ilusorias las más de las veces, e interesadas también, por qué no decirlo, y absurdas, con demasiada frecuencia absurdas. Un ejemplo a todas luces elocuente lo tenemos en esa emisión de mensajes via e-mail, que tanto se prodigan en estos últimos tiempos (lo que es la informática) en los que reiteradamente se habla de presas canarios de trabajo y de perros de presa canarios de exposición. Si nos atenemos a la realidad, los presas canarios nunca fueron ni de trabajo ni de exposición (en el sentido que quieren darle ahora ciertos adiestradorzuelos que andan sueltos por ahí sacándoles el dinero, o intentando sacárselo, a los incautos que por alguna razón han comprado algún, o algunos, perros de presa canarios), pero es que hay cada “cinófilo” por ahí suelto.

    Hace unos seis o siete años un criador madrileño (de Madrid-España) sobremanera locuaz y apasionado (los perreros solemos serlo) me decía por teléfono, ¡no hay pastores alemanes de exposición y pastores alemanes de trabajo, hay pastores alemanes que cumplen bien su función y otros que no sirven para nada! Este amigo, aún pecando un poco de extremista, tenía razón.
Hay perros de presa canarios buenos, aceptables, mediocres, y malos, lo mismo que hay criadores buenos, aceptables, mediocres, y malos, propietarios que saben criar un Presa Canario y otros que se las dan de que saben y no tienen ni la más remota idea. Así pues me parece a mí que hablar de presas canarios de trabajo y de exposición, es una estupidez como otra cualquiera.

Y están los muy preocupados por que su Perro de Presa Canario guarde, defienda, ataque, muerda, o sea, que sea algo así como el diábolo de la Tasmania. Pero vamos a ver, ¿cómo va a guardar, defender, atacar si las circunstancias lo requieren, cuando desde cachorro ha tenido usted a su Perro de Presa Canario metido en un canil, en el apartamento, o donde sea, y ha dejado que todo el mundo lo acaricie, lo mime, le de besos, juegue con él, etc.? Sí, ya sé que usted lo ha sacado a hacer pipí y caquita dos o tres veces al día, y que los fines de semana lo ha llevado por ahí de excursión. Esto en el mejor de los casos, porque están los que tienen varios perros de distintas razas (metidos casi siempre en sus caniles) y como trabajan fuera de casa ocho horas diarias poco es el tiempo que les queda para atenderlos. ¿Se me entiende o no se me entiende? Así si yo fuera perro tampoco guardaría. Porque no se puede guardar, defender, atacar… cuando a uno lo tratan tan bien y lo tienen tan encerrado. Claro que luego llevan al pobre Presa Canario a una escuela de adiestramiento civil, deportivo, o del tipo que sea

    Y en las escuelas (no sé si en todas) los adiestradores (por aquello de que hay que justificar el dinero que cobran) enseñan, o intentan enseñar, a que el Presa Canario haga una obediencia como si fuera un Pastor Alemán, Pastor de Malinas, etc. y les hacen saltar setos, trepar rampas, buscar al enemigo detrás de los parapetos, ir en busca del appord y traerlo, y así, y luego hacen videos y los comercializan para que la gente vea qué bien trabaja tal o cual presa, dando a entender que así son y deben ser los presas canarios.
A mí me parece que en torno a todo esto hay mucha mentira, que tiene más que ver con el afán de ganar dinero que con otra cosa. El Perro de Presa Canario es un moloso, que cuando es producto de una esmerada selección cumple muy bien las funciones de guarda, defensa, y ataque cuando es preciso, y por su talante parsimonioso, en ocasiones un tanto linfático, no se presta fácilmente a ese tipo de adiestramiento, pensado para otras razas caninas, como se ha dicho.

Hay adiestradores (que a su vez son criadores de presas canarios, o pseudopresas) que adiestran a los presas como si de pastores alemanes se tratara, claro que lo que no dicen es que esos presas no son presas canarios, sino producto de cruces en los que ha tenido mucho que ver el American Pit Bull Terrier. De estos “presas canarios” (lo pongo entre comillas para que se me entienda bien), que las más de las veces nada tienen ni han tenido que ver con Canarias -aprovechan la moda del Presa Canario para presentar sus cruces como si de presas canarios se tratara para venderlos mejor y a más precio-, hay en la España peninsular, en casi todos los países europeos, en Hispanoamérica, en USA, y váyase a saber en cuántos países más. Y tiene su explicación. Han dicho, “si el Presa Canario es un producto de cruces, nosotros vamos a hacer lo mismo y mejor y los vendemos como si de presas canarios se tratara”, y es que listos en este mundo los hay y ha habido en todos los tiempos.

    El Perro de Presa Canario (digámoslo una vez más) es un perro criado y seleccionado para la guarda, defensa (y ataque si las circunstancias lo requieren); es un perro de familia, equilibrado, cariñoso con aquellas personas que lo tratan con cariño, muy tolerante con los niños, territorial por naturaleza, tranquilo, de poco ladrar. No es un perro de circo, aunque aprende fácil y está muy pendiente de quien le enseña. Yo me atrevo a decir que es el perro tipo moloso que con más facilidad aprende lo que se le enseña. Y cuando es bueno no hay otro que se le pueda comparar.

Manuel Curtó Gracia

Publicado en “Canidapresa Magazine”, Mayo- junio del 2000