Un poco de historia nunca viene mal. - Irema Curto Kennels
1961
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Un poco de historia nunca viene mal.

   Voy a contarles cómo llegué a Canarias, y de qué manera nació en mí la afición a los perros canarios. Echar la mirada atrás en el tiempo y hacer un poco de historia nunca está de más. Yo vivía en Barcelona (España), y por circunstancias de la vida conocí a dos chicas canarias, que acababan de llegar, a Barcelona, y con el tiempo, no mucho tiempo, una de ellas  y yo nos casamos, acto seguido decidimos venirnos a Canarias para conocer, yo, a la familia de mi recién estrenada esposa. El viaje lo realizamos en barco. En 1968 los viajes en avión eran menos frecuentes que en nuestros días.

Yo no estaba acostumbrado a la insularidad, y a los seis meses decidimos irnos  a Madrid. Fue una gran experiencia. Y en Madrid nació nuestro primer hijo. A los dos años regresamos a Tenerife. Me había ido dando cuenta de que en las islas se vivía muy bien, sin pisas, el clima muy agradable, la gente muy amable. De Madrid vine con un contrato de trabajo bien remunerado. Abbott  Laboratories era la empresa, una multinacional norteamericana de productos farmacéuticos y material quirúrgico.

   Mi suegro, comandante de la Guardia Civil, era un hombre muy estricto, amable, que procuraba darme conversación cuando estábamos comiendo o cenando, quizá para que me fuera aclimatando mejor y no me diera por largarme otra vez al continente. Conociendo mi afición a los caballos y a los perros, frecuentemente me hablaba de ellos. Me contaba que cuando era teniente había estado unos años destinado en la isla de Fuerteventura, y me hablaba de los perros majoreros, de que un alemán, al parecer huido naci, le había dicho que aquellos perros eran excepcionales, muy inteligentes, muy aptos para la guarda y la defensa, que superaban a los pastores alemanes.

  Mi suegro no sabía de perros, pero sí de caballos, había montado durante muchos  años. Cuando me hablaba de los  perros majoreros yo no era capaz de formarme una idea de qué aspecto pudieran tener. En ningún momento me habló de los perros de presa.  Luego, con los años, llegó a mis manos un cachorro de esa raza. Me lo vendió, a través de otra persona, Ramón Sosa Roger, de Gran Tarajal, Fuerteventura, por ocho mil pesetas, de la época; era gris lobuno claro, y como procedía de Fuerteventura le puso de nombre Major. Resultó ser un perro excepcional, muy valiente, muy peleón, con mucho instinto de guarda.

   Por aquellas fechas ya estaba metido en la cría de presas. Bobby y Piba fueron mis primeros ejemplares tipo presa. Bobby procedía de Arucas, y Piba de Juan Santana, Bañaderos.  Yo estaba convencido de que aquellos ejemplares eran genuinos presas canarios. Mi entusiasmo era tal que lo dejé todo para dedicarme a la cría y venta de perros, especialmente de presas. Y Poco tardé en darme cuenta de que el Perro de Presa Canario no existía como raza tal. En realidad no había perros de presa de raza, en ninguna isla, había algún que otro ejemplar, muy pocos, producto de cruces en primera o segunda generación de Dogo Alemán, Boxer, Bulldog Inglés, y poco más. Bobby y Piba no eran más que eso. Decepción. Pero uno era joven, entusiasta, dispuesto a crear el Perro de Presa Canario. Se hablaba, sí, de los perros de presa, y de las pechadas. Pero eso era cosa del pasado. Así pues empecé a escribir acerca del perro de presa canario, como si de una raza canina canaria se tratara, y a publicarlo en el diario El Día, Tenerife, y en el Diario de Las Palmas , Gran Canaria, después, y en El Mundo del Perro, Madrid,  y así una y otra vez. La idea de raza fue calando en la mente del ciudadano canario, y no canario, de tal manera que se aceptó como algo incuestionable, patrimonio de las islas. Si no hubiese habido un pasado de peleas de perros tipo presa  que todavía palpitaba en la mente de una parte de la población eso no hubiese sido posible.

    Claro que dicho así la cosa parece simple, pero no lo fue. Un día tomé en mis manos una cinta métrica, de las que usan los sastres  y medí  a Bobby. Altura a la cruz, y a la grupa, longitud, perímetro cefálico, perímetro torácico, longitud del cuello, perímetro del cuello, longitud total de la cabeza, del cráneo, del caño nasal, etc., etc. Y lo mismo hice con Piba. Luego redacté un proyecto de estándar  con una descripción del perro. Este proyecto de estándar, con fotografías de Bobby y de Piba –no recuerdo si con alguna fotografía más-, de la mano de mi amigo Gabriel Palacio Villacampa, de Barcelona, fue publicado por la revista Doggi People (no recuerdo si se escribe así). Al cabo de un tiempo, basándose en este llamémosle primer estándar de la raza, o proyecto de tal, el Club del Perro de Presa Canario de Tenerife –posteriormente reconocido por la Real Sociedad Central Canina de España- elaboró su estándar. Luego vino el reconocimiento oficial por parte de la Real Sociedad Central Canina de España. Y unos cuantos años después por  la FCI (Federación Cinológica Internacional, con sede en Bélgica), bajo la denominación de Dogo Canario, con modificaciones importantes en el estándar.

   No conformes con el cambio de nombre y modificación del estándar, un número importante de criadores decidimos salirnos de la oficialidad para seguir criando el Perro de Presa  Canario sin apartarnos ni un ápice del patrón racial tradicional. E Irema Curtó Kennels, para no quedarse fuera de cualquier tipo de oficialidad, tramita el pedigrí de sus camadas con el UKC  (United Kennel Club) de USA (Estados Unidos de América).

   Así, pues, el Perro de Presa Canario camina por un lado y el Dogo Canario -rama escindida del primero, con nuevo estándar y nombre- por otro.

  La corrección morfológica, la funcionalidad y la saludad física lo anteponemos a cualquier otra consideración. Ahora estoy hablando de mí, o de Irema Curtó Kennels. Las exposiciones, o shows son secundarias/os para nosotros.

  Como se ha podido comprobar a lo largo de los años, los shows son lo primordial para los criadores de Dogo Canario. Nada que objetar. Cada cual hace, o cada club hace lo que quiere con su perro. Hay aficiones para todo.

  Pero antes de terminar quiero decir que el perro con buena morfología, buena salud física y psíquica, tiene más probabilidades de llevarse el primer premio en un morfológico que el que adolece de los defectos que he venido denunciando en mis escritos a lo largo de los años: desviación de aplomos, displasia de cadera, aunque sea ligera, de codos, etc., etc.

Manuel  Curtó Gracia

Tenerife, 16 de diciembre de 2014