Viaje con Sanz Timón a Gran Canaria. - Irema Curto Kennels
1984
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Viaje con Sanz Timón a Gran Canaria.

   En la década de los 70 del pasado siglo, Manuel Sanz Timón me llamó por teléfono desde Madrid, donde residía, para decirme que iba a venir a Canarias, y que quería que nos viéramos, para hablar.

    Manuel Sanz, en aquellas fechas, estaba metido en el mismísimo ojo del huracán canino español. Si no recuerdo mal estudiaba veterinaria, o había terminado la carrera, no recuerdo bien. Había sido compañero de fatigas de Carlos Contera Alejandre, que también estudiaba veterinaria, del que ya hablaré en otro artículo, pero por algún motivo se enemistaron, entonces uno se quedó en la Real Sociedad Canina Española (Manuel) y el otro (Carlos) en la revista El Mundo del Perro.

    Así pues Manuel Sanz vino a Tenerife, y hablamos largo y tendido de algunas razas españolas, como el Mastín Español, el Braco de Burgos, el Pachón Español, el Podenco Ibicenco, y el incipiente Perro de Presa Canario. A Gran Canaria fuimos en avión, a ver una muestra de perros, que tendría lugar en el Parque Doramas. Sentados uno al lado del otro, para mejor comunicarnos. En un determinado momento de nuestra conversación relacionada con los perros de presa canarios, muy lejos en aquellas fechas de ser una raza, me dice Manuel Sanz,  como quien acaba de descubrir algo realmente importante,  <<<el Perro de Presa Canario desciende del Alano Español, que fue traído a las islas en los tiempos  de la conquista>>. Yo guardé silencio unos minutos, no quería contradecir, y menos incomodar a mi amigo Manuel, porque era un hombre muy rotundo, apasionado, convencido de que sabía de qué hablaba, y que por consiguiente tenía razón.

    No, Manuel, acabé diciéndole, los perros que vamos a ver nada tienen que ver con los alanos españoles de siglos pasados, ya los verás, no tienen raza, son producto de cruces  recientes entre Dogo Alemán, Bóxer, Bulldog, Mastín Napolitano, etc. Los perros de presa de siglos pasados se extinguieron y no sabemos cuándo, y aquí nunca se les llamó alanos, el término alano no aparece por ningún lado. Perro nada, Manuel Sanz Timón erre que erre, defendiendo su tesis como si estuviera cimentada en la más rigurosa investigación.

    Aterrizamos en Gando (sur de Gran Canaria). No recuerdo si nos desplazamos del aeropuerto a Las Palmas en autobús. Una vez en el Parque Doramas nos dedicamos a ver los perros que allí  se exponían. Yo me centré en los perros de ganado majoreros primero y en los perros de presa en segundo lugar. Manuel Sanz iba de un lado a otro, como nervioso, no sé si sería porque iba en busca de los descendientes de los alanos españoles, que no encontraba, o porque se estaba dando cuenta de que lo que yo le había dicho en el avión se ajustaba a la realidad.

    Los miembros de Solidaridad Canaria (asociación política independentista, ya desaparecida, si no estoy mal informado), jóvenes idealistas, allí estaban con sus perros bardinos muy convencidos de su papel recuperador de la raza aborigen de Fuerteventura, cuando es de sobras sabido que esa variedad de perros –ya en esas fechas mestizado y degenerado- desciende de los perros ganaderos (y así se les llama en Fuerteventura, o perros de la tierra) traídos a las Canarias en tiempos de la conquista y colonización desde España.

Perros tipo presa había pocos en la muestra. Un ejemplar de capa bardina producto de cruce con Bóxer, tres o cuatro producto de cruce con Dogo Alemán, y otros tipos varios, que no daban el tipo Presa Canario, que con el tiempo hemos idos perfilando mejor o peor, tomando como guía el patrón racial.

    Ciertamente es que en Gran Canaria el concepto de raza no se ha asimilado como era de desear. La afición a las pechadas (peleas) de antaño predominó frente a la idea de raza. En Tenerife fue a la inversa, aunque en la realidad no se lograra lo que en teoría se pretendía, concediéndole menos importancia a la funcionalidad y más a las exposiciones. Dicho sea de paso que la mayoría de eos perros no estában para ganar en ninguna exposición. Lo digo en pasado porque desde que el club de la raza cambia su nombre por el de Dogo Canario ante notario y el perro igualmente pasa a llamarse Dogo Canario (con estárdar modificado) no tendría mucho sentido que me refiriera a éste, cuando yo no crío Dogo Canario (como tantos otros criadores) sino Presa Canario, el tradicional, como he hecho constar hasta la saciedad a lo largo de todos estos años. El Presa Canario sigue su andadura, sin desviarse un ápice del proyecto inicial.  Y el Dogo Canario, esa nueva raza, derivada en parte de la anterior, sigue su camino.

    Salvando las diferencias, hoy nadie discute que el American Pit Bull Terrier no es lo mismo que el American Staffordshire Terrier, son dos raza distintas.

   Para mí, el Perro de Presa Canario tiene que ser funcional, obligatoriamente, con buena morfología -no me refiero a la morfología del ring sino la del trabajo, con buena salud. Debe ser rústico, psíquicamente equilibrado, de fuerte temperamento, con instinto de guarda (y caderas sanas), con sus capas características, que se recogen en el estándar: Leonado, bardino, negro, pudiendo presentar blanco en las patas (calzados), alrededor del cuello (acollarados), en el pecho (corbatos), en el bajo vientre (bragados), etc. Con belfos más bien recogidos, con maseteros bien desarrollados, sin apenas depresión nasofrontal.

    Intencionadamente he omitido la capa arena. No me gusta la capa arena, no me ha gustado nunca. El Presa Canario con capa arena uniforme con máscara negra invariablemente me recuerda al Bullmatif, y de éste hereda esa capa. Y donde más se da es en los dogos canarios ( que se generan en Tenerife, bajo la dirección y amparo del club de la raza) por el uso y abuso de los cruces que han llevado a cabo con el Bullmastiff. Se les nota a la legua.

    Si por mí fuera eliminaría sin dudarlo la capa arena del estándar del Presa Canario.

Manuel Curtó Gracia

Tenerife, 22 de Enero de 2015