Bardino, no verdino: la historia de un color y un error que duró décadas

Hay errores que se cometen una vez y se corrigen. Y hay errores que se imprimen, se distribuyen y se convierten en referencia durante años. Lo que ocurrió con el término "verdino" es del segundo tipo.
Lo que aprendí en una primera visita
Cuando empecé a documentarme en serio sobre el Perro de Presa Canario, a mediados de los setenta, acudí a las personas que realmente sabían. Una de ellas fue Don Polo Acosta, una de las fuentes orales más sólidas que he tenido en cincuenta años de trabajo con la raza. En aquella primera visita le mencioné el color, y no dejó pasar ni un segundo:
"Bardino, don Manuel. Verdino lo dicen aquí los laguneros que no saben de perro."
Lo dijo con la misma naturalidad con la que uno corrige a un crío que dice "rompido" en vez de "roto". No era desprecio, era precisión. Eso me quedó grabado. Y llevo desde 1976 publicando artículos en la prensa canaria repitiendo lo mismo, cada vez que ha hecho falta.
De dónde viene "bardino"
La palabra bardino no es caprichosa. Viene del árabe "barxa", que designa algo atigrado: rayas sobre fondo oscuro. Es un término con raíz, con historia, con sentido. Describe exactamente lo que se ve en el manto: una capa con rayas que se superponen sobre un fondo base.
El bardino admite variantes. El bardino oscuro tiene tantas rayas que el conjunto resulta casi negro, con las marcas apenas visibles. El bardino claro presenta un fondo marrón con rayas leonadas bien diferenciadas. Y existe también el bardino invertido, donde la relación entre el fondo y las rayas se altera en distribución o intensidad. Tres expresiones distintas de la misma capa, cada una con sus propias características y con implicaciones para el registro.
Nada de esto tiene que ver con ningún color verde. "Verdino" no describe nada. No tiene etimología que lo justifique aplicado a este manto. Es, sencillamente, una deformación popular que se coló donde no debía.
El daño que hizo el panfleto de 1983
Lo que pudo haber quedado como un error local y oral se convirtió en problema documentado cuando el CEPC publicó en 1983 un panfleto en el que Martín Betancur y el Pichón escribieron "verdino" como si fuera la denominación correcta. Eso ya no era una conversación de bar: era un documento oficial del Club Español de Perro de Presa Canario, que circuló y fue citado durante años.
El mismo panfleto contenía otro barbarismo que denuncio con la misma claridad: "AB-bardin". Nadie que entienda de morfología canina sabe qué quiere decir "AB-bardin". Pero estaba impreso, y eso bastó para que algunos lo repitieran.
Este es el problema de los errores que se publican: adquieren una autoridad que no merecen. Durante años, alguien que consultara aquella fuente hubiera encontrado "verdino" y "AB-bardin" como si fueran términos legítimos del estándar. Y parte del trabajo de quienes llevamos décadas en esto ha sido deshacer ese daño, artículo a artículo, conversación a conversación.
Un color, no una raza
Hay una confusión adicional que conviene aclarar, porque sigue apareciendo: bardino no es el nombre de ninguna raza. Es una capa. Es un manto. Cuando alguien habla de "Bardino Majorero" como si fuera una raza diferenciada, está cometiendo un error de categoría. El Perro de Ganado Majorero es la raza. El bardino es, en algunos ejemplares de esa raza, el color del manto. Son cosas distintas y no se pueden mezclar.
Esta distinción no es un capricho terminológico. Tiene consecuencias directas en el registro de ejemplares, en la redacción del estándar y en la manera en que los criadores identifican y documentan sus perros. Un registro mal hecho, con terminología incorrecta, contamina el pedigrí. Y un estándar con términos erróneos genera discrepancias en las exposiciones y en la selección.
Por qué importa la precisión
He escuchado a veces que esto es "ponerse fino con las palabras". No lo es. La terminología precisa es documentación. Cuando se escribe bardino en un registro, se está usando un término con raíz etimológica clara, con tradición oral verificada y con consenso entre las personas que han conocido la raza en su contexto original. Cuando se escribe verdino, se está perpetuando un error de transmisión que no describe nada y que genera confusión en cuanto alguien intenta rastrear la información.
Llevamos cincuenta años trabajando para que el Perro de Presa Canario quede bien documentado. Eso incluye las capas. Incluye los términos. Incluye corregir lo que se publicó mal, aunque venga firmado por el CEPC.
Bardino. Así se dice. Así lo aprendí de Don Polo Acosta, y así lo hemos publicado desde Irema Curtó desde 1976.
Si quieres conocer nuestros perros, ver los registros o resolver cualquier duda sobre el estándar y las capas del Presa Canario, puedes ponerte en contacto con nosotros directamente. Llevamos tres generaciones en esto y respondemos con el mismo rigor con el que trabajamos.
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