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Razas· 6 min

El Cimarrón Uruguayo: lo que las actas dicen y lo que sus criadores callan

Cimarrón Uruguayo, raza creada oficialmente en 1988

Llevamos más de cincuenta años en esto. Hemos visto razas nacer, razas morir y razas que se inventan una historia que no tuvieron. El Cimarrón Uruguayo entra en esta última categoría, y lo digo sin ánimo de molestar a nadie, aunque sé que va a molestar.

Lo que dicen las actas

El programa de recuperación y selección sistemática del Cimarrón Uruguayo fue iniciado en 1988 por Carlos Alonso Imhof. Eso no lo digo yo: lo dicen los propios documentos del club uruguayo. 1988. Hace menos de cuarenta años. La FCI reconoció la raza en 2006, también hace relativamente poco.

Eso es todo lo que hay sobre la mesa cuando se habla de historia documentada. El resto es narrativa.

Y sin embargo, hay criadores que sostienen con total naturalidad que el Cimarrón desciende de perros que los conquistadores españoles trajeron a América, que sobrevivió siglos en estado salvaje en las pampas uruguayas, que se mantuvo racialmente puro sin intervención humana durante generaciones. Una historia bonita. El problema es que no tienen un solo papel que la sustente.

El problema de la continuidad racial

En cinofilia, como en cualquier otra disciplina que aspire a ser tomada en serio, las afirmaciones requieren evidencia. Y la evidencia de que un tipo morfológico concreto se transmite de forma estable durante siglos sin selección dirigida, sin libro de orígenes, sin ningún tipo de registro, sencillamente no existe.

No puede existir continuidad racial de un tipo tan específico durante siglos sin documentación. Eso no es una opinión: es biología básica. Los perros sin selección dirigida convergen hacia el tipo mestizo local. Siempre. En todas partes. No hay excepción conocida.

Lo que hay en Uruguay desde finales del siglo XIX y principios del XX es lo que hay en toda Latinoamérica: perros criollos, mestizos, animales de trabajo sin definición racial establecida. De ahí a decir que eso constituye la continuación ininterrumpida de una raza concreta hay un salto que ningún documento cruza.

El Alano Español, mismo patrón

No es un caso único. El Alano Español sigue exactamente el mismo esquema: raza reivindicada como histórica, con referencias medievales incluidas, cuyo programa de reconstrucción real es reciente. Las pinturas antiguas muestran perros que a nadie le consta que sean los antepasados directos de lo que hoy se llama Alano. Son tipos morfológicos aproximados, no árboles genealógicos.

Cuando hay documentación, hay documentación. Cuando no la hay, hay relato. Y el relato, por elaborado que sea, no convierte una reconstrucción de los años ochenta en un linaje centenario.

Lo que probablemente ocurrió

Tengo mi hipótesis, y la sostengo desde el análisis, no desde la animadversión.

Lo digo con toda mi buena voluntad, con toda mi buena fe. No es contra nadie, simplemente es el análisis.

El Cimarrón actual probablemente incorpora sangre del Presa Canario exportado a América durante los años setenta y ochenta. En aquella época se exportaron ejemplares nuestros —y de otros molosos ibéricos— a varios países latinoamericanos. Uruguay no fue una excepción. Cuando alguien decide en 1988 fijar un tipo a partir del material canino disponible en el país, trabaja con lo que tiene. Y parte de lo que tiene son cruces con perros llegados de las islas.

Eso no deshonra al Cimarrón. Es simplemente lo que ocurrió. El problema no es el perro: el problema es la historia que le cuelgan encima.

Lo que no niego

Que en Uruguay haya existido y exista un tipo de perro criollo con características propias, no lo niego. Que haya gente que durante décadas ha seleccionado esos animales con criterio y rigor, tampoco lo niego. El resultado de ese trabajo es un perro concreto, con morfología y carácter definidos, que tiene hoy un estándar FCI y criadores serios.

Lo que niego es la historia. Lo que niego es la continuidad racial inventada, el origen prehispánico sin acreditar, la leyenda del perro salvaje que mantuvo su tipo durante siglos sin que nadie lo viera ni lo anotara.

Son una cuadrilla de embusteros. No hay otra calificación.

Eso es lo que son los que defienden ese origen con documentos que no existen. Y lo digo así de claro porque en este oficio, cuando alguien lleva cincuenta años viendo cómo se falsifica la historia de las razas, llega un punto en que el eufemismo ya no aporta nada.

Por qué importa

Importa porque las razas caninas tienen historia real. Una historia que merece ser contada con honestidad, no adornada para vender cachorros o ganar reconocimientos internacionales. Cuando se fabrica un pasado que no existió, se hace un flaco favor al perro, a los criadores honestos y a la cinofilia en general.

En Irema Curtó llevamos más de medio siglo trabajando con el Presa Canario. Conocemos su historia porque tenemos los papeles, las fotografías, los registros, los cruces documentados generación a generación. Sabemos cuándo duele reconocer que algo que querías que fuera verdad no lo es.

Pero también sabemos que la única base sólida para criar es la verdad.

Si quieres conocer perros con historia real y documentada, o tienes preguntas sobre razas molosas ibéricas, puedes contactarnos a través de nuestra página. Llevamos aquí desde 1975 y no hemos necesitado inventar nada.

¿Buscas un Presa Canario auténtico?

Hablemos sobre nuestras camadas y nuestro modo de criar.