El Mastín Napolitano ya no tiene solución: la lección que el Presa no puede ignorar

Hay razas que ya no tienen remedio. No porque su material genético sea irrecuperable en sentido absoluto, sino porque el daño acumulado por décadas de selección equivocada ha llegado a un punto en que la raza original ya no existe. Lo que queda es otra cosa con el mismo nombre.
El Mastín Napolitano es el ejemplo más claro que conozco.
Un molosoide que nació para trabajar
El Mastín Napolitano tiene historia. Fue un perro funcional: guardián, pastor, moloso de trabajo en el sur de Italia. Un animal con estructura sólida, temperamento estable, capacidad real para cumplir la función para la que existía. No era bonito en el sentido de los catálogos de exposición, pero era un perro. Un perro de verdad.
Eso fue antes.
El mecanismo del desastre
Lo que ocurrió con el Mastín Napolitano no es un accidente. Es un proceso con una lógica interna muy clara, y se repite en todas las razas que caen en la trampa de las exposiciones como eje central de la selección.
Primero, los jueces empiezan a premiar tipos extremos. El que tiene más piel, más arrugas, más de todo. El criador que gana el siguiente año lleva eso un poco más lejos. Después otro. Los estándares, en lugar de corregir, terminan adaptándose al nuevo tipo porque hay demasiados intereses creados en el circuito. Y cuando el estándar legitima lo que antes era exceso, el punto de no retorno ya está cerca.
El resultado en el Napolitano es visible: arrugas extremas que generan problemas cutáneos crónicos, exceso de piel que compromete la visión, conformación de cabeza que dificulta la respiración, estructura locomotora que hace que muchos ejemplares no puedan moverse con normalidad. No es un perro que trabaja. Apenas es un perro que vive con dificultad.
"El mastín napolitano es irrecuperable. Ya no hay quien pueda recuperar el mastín napolitano. Eso sostengo yo."
Lo sostengo porque lo he visto de cerca. En Tamaimo tuve una Mastina Napolitana, Paula se llamaba. Parió 11 o 12 cachorros. Solo sobrevivieron 3. No continué esa línea. No por falta de interés en la raza: simplemente porque lo que vi me confirmó que el daño estructural ya estaba demasiado dentro.
El Cane Corso: la misma pendiente, todavía con tiempo
El Cane Corso va por el mismo camino. Todavía tiene margen, eso hay que reconocerlo. Hay líneas de trabajo que mantienen funcionalidad, estructura real, salud razonable. Pero cada generación de show lo acerca un poco más al punto sin retorno del Napolitano. El proceso es idéntico: premiar exageraciones, replicarlas, institucionalizarlas.
Si los criadores de Cane Corso que trabajan con perros funcionales no aguantan la presión del circuito de exposición, dentro de veinte años estarán hablando del Corso como hablamos hoy del Napolitano. Con el mismo tono de velatorio.
Francisco Umbral escribió que "el arte sale del arte". La misma lógica aplica aquí: el perro sale del perro. No puedes reconstruir una raza a partir de ejemplares que llevan generaciones seleccionados por criterios estéticos extremos. El punto de partida ya no existe. Tienes que trabajar con lo que hay, y lo que hay no tiene la funcionalidad original.
El Presa Canario está en un momento crítico
El Presa Canario no es el Mastín Napolitano. Todavía. Pero las condiciones para repetir ese error existen, y algunos caminos que veo en el circuito de exposición me preocupan.
El Presa es una raza canaria con una historia de trabajo real: guarda de ganado, perro de hacienda, animal con temperamento y estructura que respondían a una función concreta. Eso es lo que hay que preservar. No un tipo de exposición que premia proporciones que nadie ha contrastado nunca con ninguna funcionalidad real.
Si los criadores del club priorizan la exposición como criterio principal de selección, en dos generaciones habremos repetido el mismo error. No es catastrofismo: es observar lo que ya ha pasado con otras razas y aplicar la lógica elemental.
La funcionalidad no es un adorno. No es un criterio secundario que se menciona en los textos de la raza para darle pedigrí histórico. Es lo que define a un perro de trabajo. Un Presa que no tiene estructura para moverse bien, que no tiene el temperamento correcto, que no tiene la salud para llegar a los diez años en condiciones, no es un Presa. Es una apariencia de Presa.
La única salida
No hay fórmula complicada. La selección tiene que priorizar funcionalidad, salud y tipo tradicional. En ese orden. Las exposiciones pueden ser una herramienta de difusión, de comparación entre criadores, de visibilidad de la raza, pero no pueden ser el eje que determina qué perros se reproducen y cuáles no.
Cuando el eje es la exposición, el mecanismo del desastre ya está activado. Solo es cuestión de tiempo y de generaciones.
En Irema Curtó llevamos más de cincuenta años seleccionando con ese criterio. No porque seamos puristas de salón: porque hemos visto lo que pasa cuando no se hace así. El Mastín Napolitano nos lo recuerda cada vez que aparece en una foto de exposición, con sus arrugas imposibles y su mirada de perro que respira mal.
Si quieres conocer de cerca cómo trabajamos, ver los perros y entender qué significa seleccionar por funcionalidad en el Presa Canario, puedes contactar con nosotros. Los perros están aquí, en Tenerife, y hablan por sí solos.
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