
Antes de ese artículo, nadie lo llamaba así. Los perros que trabajaban en las fincas de Tenerife y Gran Canaria recibían nombres funcionales, descriptivos, sin pretensión ninguna: presa de ganado, perro de toma, perro canario. Cada ganadero usaba el término que le venía en gana. No había consenso, no había nombre oficial, y desde luego no había raza reconocida.
Eso cambió alrededor de 1978.
Un artículo en El Día y un nombre que se quedó
Manuel Curtó publicó ese año un artículo en El Día, el periódico de referencia en Tenerife, en el que utilizó por primera vez el término "Perro de Presa Canario" para referirse a estos animales. No fue un capricho terminológico. Fue una decisión consciente: el nombre tenía que nombrar el origen, tenía que decir de dónde venía el perro.
"Ese término de canario se lo puse yo y se oficializó y está en el mundo entero como perro de presa canario."
A partir de ese artículo, el término empezó a circular. El club lo adoptó. La denominación fue ganando terreno hasta consolidarse como nombre oficial de la raza. Lo que hoy cualquier aficionado en Japón, Alemania o Brasil conoce como "Presa Canario" es un nombre que salió de una hoja de periódico en Tenerife, hace casi cincuenta años.
El giro del Dogo y la renuncia ante notario
Lo que vino después es una historia que conviene no olvidar.
En los años noventa, la FCI presionó al Club Español del Perro de Presa Canario para que cambiara el nombre de la raza. El argumento era de forma, no de fondo: la FCI prefería la denominación "Dogo Canario". El club cedió. Y no solo cedió: renunció ante notario al nombre "Perro de Presa Canario" durante diez años. Durante ese período, los criadores adscritos al club trabajaron bajo los nombres "Lobo Canario" y "Dogo Canario".
Manuel Curtó no firmó esa renuncia. No cambió el nombre de sus perros. No llamó "Dogo" a lo que él mismo había bautizado como "Presa".
La consecuencia fue inmediata: quedó fuera del sistema oficial. Pero la alternativa era renunciar a algo que consideraba correcto, y eso no estaba sobre la mesa.
El Libro de Orígenes Irema Curtó
Para seguir criando con rigor y con trazabilidad, Curtó creó su propio registro genealógico: el Libro de Orígenes Irema Curtó, conocido como LOIK. No era una solución de compromiso. Era la única manera de mantener la coherencia sin depender de una estructura que había abandonado el nombre que él mismo había puesto a la raza.
El LOIK permitió continuar el trabajo sin interrupción. Los perros seguían siendo Presa Canario. La genealogía seguía documentándose. El criadero seguía funcionando con los mismos criterios de siempre.
En paralelo, llegó el reconocimiento desde el otro lado del Atlántico. El United Kennel Club de Estados Unidos, el UKC, reconoció a Irema Curtó de forma excepcional como club individual. No existe otro caso igual en la historia del UKC. Un solo criadero, reconocido como si fuera un club. Es un dato que habla por sí solo sobre la solidez del trabajo acumulado en décadas.
El nombre Irema, otra invención de Curtó
No es el único nombre que lleva su firma. "Irema" tampoco existía antes. Manuel Curtó lo construyó a partir de "harimaguada", que es como los guanches llamaban a sus sacerdotisas. El vínculo con las Islas es deliberado, igual que lo fue con "Presa Canario". No se trata de marketing. Se trata de entender de dónde viene lo que uno cría.
2019: la FCI rectifica
En 2019, la Federación Cinológica Internacional restituyó oficialmente el nombre "Presa Canario". Diecisiete años después de que el club renunciara a él ante notario, la institución que había presionado para cambiar el nombre reconoció que el nombre original era el correcto.
No fue una sorpresa. Fue una confirmación.
"Cuando el árbitro te da la razón 17 años tarde, sigue siendo tu razón."
No hay amargura en esa frase. Hay una constatación. Curtó no necesitaba la rectificación de la FCI para saber que tenía razón. Lo sabía desde el principio, y siguió criando en consecuencia. La restitución del nombre fue, en todo caso, un alivio para quienes habían dudado, no para quien nunca lo hizo.
Lo que queda
El Perro de Presa Canario existe como raza reconocida internacionalmente con ese nombre. Ese nombre lo puso Manuel Curtó en un artículo de periódico hace casi medio siglo. Mientras otros cedían a presiones institucionales y cambiaban de nombre por conveniencia, Irema Curtó mantuvo el nombre, creó su propio registro y siguió seleccionando con los mismos criterios de siempre.
La historia de la raza y la historia del criadero son inseparables. No porque lo hayamos decidido nosotros, sino porque así ocurrió.
Si quieres conocer los perros que llevan ese trabajo encima, o tienes preguntas sobre la raza, el LOIK o la genealogía de nuestros ejemplares, puedes contactar con nosotros directamente. Llevamos aquí desde 1975 y no tenemos intención de irnos a ningún sitio.
¿Buscas un Presa Canario auténtico?
Hablemos sobre nuestras camadas y nuestro modo de criar.