Los últimos perreros de Canarias: testimonios de un mundo que ya no existe

Para escribir su libro, Manuel Curtó Gracia hizo algo que casi nadie hace: fue a buscar a los viejos. A los campesinos, cabreros y boyeros que criaron, entrenaron y pelearon perros de presa antes de que todo aquello desapareciera. Hombres humildes que, como él dice, hablan de sus perros "de un modo desinteresado, apasionado, inculto las más de las veces, pero certero".
(Un apunte necesario: las peleas de perros llevan décadas prohibidas y son un delito. Esto no es una apología de nada; es memoria oral. Los perros de presa de hoy son animales de guarda y compañía, y así debe ser.)
Panchito Saavedra (Gáldar): "una porquería, no tienen corazón"
Don Pancho Saavedra, agricultor platanero, recordaba su primera pelea en 1928, con 14 años. Su mejor perro fue Nerón, hijo de una perra de presa blanca traída de Cuba. Cuando Curtó le preguntó qué le parecían los presas de hoy, no se anduvo con rodeos:
"Una porquería. No hay ni un solo perro, o muy pocos, que me gusten. Muchos no sirven ni para estar con uno. No tienen corazón. No son perros completos. No hay uniformidad."
Y sobre el perro de la tierra: "era como un perro majorero, pero quizá más grande. Era el perro que se usaba para el ganado".
Salvadorito Hernández (Valsequillo): "no un fisquito"
Salvadorito guardaba sus fotos de perros en una caja de zapatos, "para que no se me pierdan". Vio su primera pelea hacia 1949. Tenía una idea clarísima de lo que era un perro de presa:
"Donde esté un buen perro de presa de cuerpo que se quiten todos los demás. Un perro de presa tiene que ser un perro de presa, no un fisquito."
Sobre los cruces con razas foráneas fue lapidario: "Bulldog, Bullterrier, Gran Danés. Pero con estos cruces se degeneró todo". Y sobre las peleas de hoy: "no debieran existir... el perro de hoy va obligado. Antes no. Los perros de antes se desconsolaban por pelear".
Demetrio Trujillo (Las Palmas): "habla de perros, no de razas"
Demetrio, agricultor y cabrero, vio su primera pelea en 1936, con 8 años. Curtó captó algo revelador de él: "Demetrio habla de perros, no habla de razas". Para aquellos hombres lo importante era que el perro fuera bueno, del cruce que fuera. De los presas actuales dijo: "No me parecen nada buenos, ninguno". Y remató: "Es mejor ver una pelea de perros callejeros que una de perros de presa".
Lo que estos testimonios nos enseñan
Tres hombres distintos, tres islas de recuerdos, y una misma conclusión: los perros de hoy no son los de antes. Y no lo decía un teórico de despacho, lo decían quienes los vivieron.
Eso, lejos de restar, da la razón al trabajo de recuperación. Si los propios veteranos reconocían que el viejo perro de presa auténtico se había perdido —degenerado por cruces sin criterio—, se entiende por qué recuperar aquel tipo de perro en serio, con selección y honestidad, era la única salida. De ese esfuerzo, ya en los años 70, nació la raza que hoy llamamos Presa Canario, y es lo que seguimos criando. (Contamos esa historia aquí.)
Estos testimonios, y muchos más, están recogidos —con sus nombres, sus perros y sus fotos— en el libro de Manuel Curtó Gracia. Y el resultado de todo aquel trabajo puedes verlo hoy en nuestros perros.
Preguntas frecuentes
Lo que más nos preguntan
- ¿A quién entrevistó Manuel Curtó Gracia para su libro?
- Fue a buscar a los viejos: campesinos, cabreros y boyeros que criaron, entrenaron y conocieron al viejo perro de presa antes de que todo aquello desapareciera. Hombres humildes que hablaban de sus perros de un modo desinteresado, apasionado e inculto las más de las veces, pero certero. Son memoria oral, no una apología de nada: las peleas de perros llevan décadas prohibidas y son delito.
- ¿Qué opinaban los viejos criadores de los perros de presa actuales?
- No los salvaban. Panchito Saavedra los llamó «una porquería» y dijo que no tenían corazón, que no eran perros completos y que no había uniformidad. Demetrio Trujillo dijo que no le parecían nada buenos, ninguno. Coincidían: los perros de hoy no son los de antes.
- ¿Cómo era el viejo perro de presa de la tierra?
- Según Panchito Saavedra, era como un perro majorero pero quizá más grande, y era el perro que se usaba para el ganado. Para Salvadorito Hernández, un perro de presa tenía que ser un perro de presa «de cuerpo», no un «fisquito». Eran perros de trabajo, no ejemplares de vitrina.
- ¿Qué degeneró al viejo perro de presa?
- Los cruces sin criterio. Salvadorito Hernández fue lapidario: «Bulldog, Bullterrier, Gran Danés. Pero con estos cruces se degeneró todo». Aquellos hombres valoraban que el perro fuera bueno, del cruce que fuera —«Demetrio habla de perros, no habla de razas»—, pero reconocían que el tipo auténtico se había perdido.
- ¿Por qué estos testimonios justifican la recuperación de la raza?
- Porque si los propios veteranos que vivieron aquel perro reconocían que se había perdido, degenerado por cruces sin criterio, se entiende que rehacerlo en serio —con selección y honestidad— era la única salida. De ese esfuerzo, ya en los años 70, nació la raza que hoy llamamos Presa Canario.
Del libro
Esto es solo una parte de la historia
Muchos de nuestros artículos nacen de «El Perro de Presa Canario, su verdadero origen», el libro de Manuel Curtó Gracia: 450 páginas de historia, documentos y polémica sobre la raza.
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